The New York Times reveló que Britney Spears no puede cuidarse sola

Publicado el 19 de mayo de 2016

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El diario ‘The New York Times’ publicó el 14 de mayo un reportaje titulado ‘Britney Spears, la superestrella que vive en una jaula de oro’, en donde revelan que la estrella de la música no puede cuidarse por si sola y está constantemente controlada por sus tutores (su padre y su abogado).

En el extenso reportaje, realizado por los periodistas Serge F. Kovaleski y Joe Coscarelli, se conoce que la cantante no puede si quiera comprar un café sin que esta acción sea supervisada por sus tutores.

Reportaje completo:

Aquellas imágenes perturbadoras parecen ya tan lejanas: la estrella del pop convertida en moraleja de los tabloides… con la cabeza rapada, el rostro enojado y una sombrilla con la cual golpeaba la ventana de la camioneta de un paparazzi.

Más de ocho años después de su crisis, Britney Spears, de 34 años, parece estar progresando.

En septiembre pasado, anunció un acuerdo de 35 millones de dólares para extender su residencia en Planet Hollywood Resort & Casino por dos años más. Forbes la nombró la quinta mujer mejor pagada en la industria de la música en 2015; superó a celebridades como Rihanna y Nicki Minaj. Además, se ha dedicado a grabar su noveno álbum de estudio, cuyo lanzamiento se espera para este año.

Como invitada en programas de televisión y con una cuenta de Instagram muy popular y a menudo excéntrica —en ella muestra su abdomen esculpido y a sus adorables hijos—, Spears luce como una celebridad que ha superado obstáculos difíciles para obtener una segunda oportunidad.

“Estoy en una muy buena etapa de mi vida”, le dijo Spears a la revista People el año pasado, en una entrevista. “Soy más feliz que nunca”.

El equipo de Spears la presenta en el escenario como alguien en control y, tras bastidores, como la mente maestra de su espectáculo, una artista en su mejor momento. Pero esa imagen parece contradecir las conclusiones de un tribunal de Los Ángeles sobre ella, donde una enfermedad mental sin revelarse y el abuso de sustancias llevaron a su familia a intervenir en 2008.

Desde entonces, una tutela aprobada por un tribunal ha controlado la vida de Spears; la tutela se conoce en otros estados como custodia, y está diseñada para personas que no pueden cuidarse solas.

De acuerdo con el arreglo –que típicamente se utiliza para proteger a los ancianos, los deficientes mentales o quienes están muy enfermos–, Spears no puede tomar decisiones importantes ni personales ni financieras sin la aprobación de sus tutores: su padre, Jamie Spears, y un abogado, Andrew M. Wallet. Sus compras más mundanas, desde una bebida en Starbucks hasta una canción en iTunes, se rastrean en los documentos del tribunal como parte del plan para resguardar la gran fortuna que se ha ganado pero no puede controlar.

Aunque se considera que los tutores ayudaron a rescatar la carrera de Spears —y su vida—, su estabilidad aparente y su éxito podrían desmentir la necesidad de las restricciones actuales.

¿Acaso las restricciones bajo las que vive podrían empezar a ser más laxas?

Ni los tutores ni sus representantes o abogados hablan sobre su estatus, y Spears no respondió a las peticiones que le hicimos para entrevistarla.

Aunque desde lejos no es posible obtener un panorama preciso del estado mental de una persona, los amigos y antiguos socios de Spears dijeron en entrevista que, para ella, la tutela se ha convertido en algo con lo que ha aprendido a vivir… no una jaula, sino una burbuja protectora que le permite ocuparse de sus verdaderas pasiones: la música y sus hijos.

“Si conocieran a la Britney de verdad, sabrían que preferiría ser recordada como una gran madre y no como una artista”, dijo David Lucado, un exnovio con el que Spears terminó en 2014 por una supuesta infidelidad, algo que Lucado niega. “Y si vieran cómo convive con sus hijos, sabrían que Britney no necesita estar bajo tutela para controlar su vida privada”.

En última instancia, algunas de las personas que ayudarían a decidir si es pertinente finalizar la tutela son los tutores y los doctores que ahora se encargan de supervisarla; muchos de ellos reciben dinero de Spears como pago por sus servicios.

Un investigador del tribunal asignado a su caso mide el progreso y el estatus de Spears; él se encarga de llenar informes acerca de su progreso cada dos años.

Si Spears pidiera que la liberaran de la tutela, su caso probablemente lo dirigiría el hombre que el tribunal asignó para ser su defensor principal, el abogado Samuel D. Ingham III. El papel de Ingham consiste, entre otras cosas, en asegurarse de que los tutores no saqueen las ganancias de Spears, abusen del poder que tienen o restrinjan la libertad de la cantante de manera inapropiada.

A Ingham le han dado más de 2 millones de dólares en honorarios por su trabajo en representación de Spears desde 2008. Además, los tutores y otros abogados que han ayudado a manejar los asuntos de Spears bajo el arreglo actual han recibido 6,9 millones de dólares. Spears jamás ha cuestionado en público ninguno de estos pagos, pero quienes critican el proceso sí lo han hecho.

“Mientras ella aporte todo ese dinero y mientras se pague a los abogados y los tutores, no hay incentivo alguno para terminar con la tutela”, dijo Elaine Renoire, presidenta de la National Association to Stop Guardian Abuse, un grupo de defensa. “Generalmente, la tutela continúa a menos que el tutelado o la familia protesten”.

II: La crisis, los tabloides y la tutela de 2008

Nadie dudó que Spears necesitaba ayuda a principios de 2008: el 30 de enero, su psiquiatra pidió ayuda por teléfono, y cuando la ambulancia abandonó la casa de la cantante en Los Ángeles, iba detrás de un séquito gigantesco de patrullas.

Durante días, Spears se había comportado de manera extraña: hablaba con acento británico y conducía a velocidades vertiginosas. Pero en ese momento estaba amarrada a una camilla que iba camino al UCLA Medical Center. Había helicópteros que sobrevolaban la escena. Era la segunda vez en menos de un mes que habían llevado a Spears en ambulancia a un hospital para que le realizaran una evaluación psiquiátrica de emergencia.

Quien hubiera visto todo ese día no habría reconocido a Spears como el fenómeno musical que una década antes: a los 17 años, había posado en ropa interior para la portada de la revista Rolling Stone; dominó las listas de popularidad con éxitos como “…Baby One More Time”, y sus primeros cuatro álbumes vendieron un total de 30 millones de copias.

Pero al igual que las estrellas infantiles que la antecedieron, Spears se enfrentó a las presiones que llegan con la fama y la riqueza. Su vida personal no ayudó en nada. En 2002, terminó su relación con Justin Timberlake. En enero de 2004, se casó en Las Vegas con un amigo de Luisiana que conocía desde niña… el matrimonio duró 55 horas.

Nueve meses después, se casó de nuevo, esta vez con Kevin Federline, quien trabajaba como bailarín de apoyo. Pero dos años más tarde, después del nacimiento de su segundo hijo, solicitó el divorcio en noviembre de 2006.

Los problemas de alcohol y drogas aceleraron su declive. En 2007, Spears entró a rehabilitación dos veces, pero en ambas ocasiones salió antes de tiempo. El abuso de sustancias sería un factor en su contra al pelear la custodia de sus hijos. La idea de perder contacto con ellos la atormentaba, según socios de la cantante. Después de que le informaran que había perdido la custodia en octubre de 2007, pasó una noche en un estacionamiento, según documentos del tribunal. (Después logró llegar a un acuerdo con Federline sobre la custodia de sus hijos).

“Era evidente que no podía estar al mando de la situación”, dijo Peter Katsis, quien fue parte de su equipo de representantes en 2007. “Le resultó abrumador convertirse en una mujer adulta”.

Jamás se ha revelado públicamente qué tipo de condición mental aflige a Spears. Sin embargo, el trastorno pareció apoderarse de ella por completo en 2008. A pesar de estar divorciados, los padres de Spears estaban preocupados por ella y decidieron que su hija estaba en crisis.

Su padre, quien fue soldador, cocinero, obrero petrolero y alcohólico en recuperación, había sometido durante años a su familia a “maltrato verbal, abandono” y “comportamiento errático” como resultado de su adicción al alcohol, escribió Lynne Spears, la madre de Britney, en su libro de 2008, “Through the Storm: A Real Story of Fame and Family in a Tabloid World”.

Pero sus padres entablaron un nuevo tipo de relación después de que él dejó la bebida. Fue entonces cuando intervinieron en la situación de su hija.

Después de pasar días de ayuno y oración, dijo la madre de Spears, su padre Jamie pidió al tribunal que establecieran una tutela temporal que le daría un amplio control sobre el tratamiento, las visitas, la seguridad y la vida diaria de su hija. El 1o de febrero de 2008, mientras Spears aún se encontraba en el hospital, la jueza Reva G. Goetz aprobó la petición del padre de Spears.

“Me estremecía al pensar en toda la desesperación que debíamos enfrentar para hacernos cargo de nuestra hija de nuevo”, escribió la madre de Spears.

Al principio, Spears consideró confrontar el arreglo, de acuerdo con Adam Streisand, uno de los dos abogados con los que habló entonces. Según Streisand, la cantante no se sentía cómoda con que su padre fuera custodio de sus finanzas.

“Me quedó claro que parecía estar un poco agitada”, dijo Streisand. “Pero me dio la impresión de que era capaz de elegir un abogado y de que tomaría una decisión racional”.

Sin embargo, el juez dijo que la cantante no era capaz de contratar a sus propios asesores y citó una evaluación médica reciente. Streisand dijo que respetó la opinión del doctor y se alejó.

“Britney quería oponerse a la tutela, pero también estaba muy preocupada por sus hijos y parecía entender que aceptarla era lo mejor para poder verlos”.

Para finales de 2008, la tutela se había establecido de manera permanente. En marzo de 2009, Spears estaba de gira otra vez.

Desde entonces, Spears ha hablado muy poco acerca del arreglo.

III: El sistema de tutelas y Spears, una cliente inusual

El sistema de tutela de California normalmente protege a los ancianos y los enfermos. Britney Spears no es la cliente típica de esta figura legal.

Dicho sistema ha resultado problemático durante décadas en California, por lo que se ha reformado en años recientes para proteger aún más a los ancianos y los enfermos, que son a quienes por lo general se les impone la tutela.

Spears difícilmente cumple con esa descripción pero, en su caso, este sistema opera de la misma forma en que lo hace con otras personas.

Los jueces en California pueden asignar dos clases de tutores: unos responsables por la salud mental y física de una persona, y otros que están a cargo de sus finanzas.

Spears tiene ambos.

Su padre, de 63 años, es responsable por su bienestar físico —se asegura de que tome su medicina, por ejemplo— y gestiona su fortuna. Comparte la supervisión financiera con Wallet, quien se especializa en tutelas y el derecho sucesorio.

El padre de Spears recibe cerca de 130.000 dólares al año como tutor y también se le rembolsa la renta de una oficina que utiliza. El juez revisa y aprueba sus cuentas. Solo ha pedido aumentos modestos a los largo de los años, aunque también solicitó el 1,5 por ciento de los ingresos brutos de las presentaciones y la mercancía relacionada con el show de Spears en Las Vegas. El tribunal, Spears y el abogado designado por el tribunal firmaron el acuerdo.

Durante un tiempo en 2012, Jason Trawick, quien entonces era novio de la cantante, también fungió como cotutor para su bienestar personal.

Como tutor, de acuerdo con su expediente en el tribunal, el trabajo del padre de Spears ha incluido “la supervisión y la coordinación de los asuntos personales, domésticos, legales, de negocios y vestuario (relacionados con el entretenimiento, la música y otras oportunidades de negocio, problemas legales familiares, litigación, juicio y resolución de otras disputas, así como los asuntos de litigación y tutela en curso)”.

También está a cargo de las oportunidades de negocio, como su papel de jueza en “The X Factor” en 2012, al igual que entrevistas y patrocinios, e incluso el mantenimiento de vehículos y los arreglos de la custodia de sus hijos.

Spears y sus abogados también han mantenido a raya a cualquiera que consideren una amenaza a la estabilidad de Spears, incluyendo un antiguo representante de negocios, un exnovio y un abogado que alguna vez buscó intervenir en su caso; todos ellos deben cumplir con órdenes de restricción.

En 2009, después de que un sitio de fanáticos de Spears, BreatheHeavy.com, comenzó una campaña llamada “Liberen a Britney” para criticar la tutela, su propietario, Jordan Miller, dijo haber recibido una llamada iracunda por parte del padre de Spears, quien amenazó con dar de baja el sitio web.

Hoy en día, Miller dice que entiende todas las medidas que su familia debió tomar.

“De verdad, fue una situación volátil y ellos estaban tratando de protegerla”, comentó.

Ingham, el abogado de Spears que asignó el tribunal, monitorea el trabajo de los tutores.

Aunque el honorario máximo que típicamente se cobra es de 250 dólares la hora, la jueza Goetz le otorgó a Ingham un máximo de 475 dólares la hora por representar a Spears, pues citó una excepción en las reglas del tribunal que permite pagos más altos “en casos que involucran problemas inusuales que requieren una pericia extraordinaria”.

Ingham, quien se describe como un abogado con experiencia en casos de tutela de alto perfil, dijo al tribunal que generalmente cobra 595 dólares la hora.

IV: Qué sigue para Britney

Las reglas para conocer a Britney son estrictas. Nada de selfies. Nada de autógrafos. Nada de invadir su espacio personal.

“Britney es muy tímida”, dijo el año pasado Felicia Culotta, la coordinadora VIP. “Sé que les parece difícil de creer porque se sube al escenario y se convierte en una superestrella. Pero en realidad es muy tímida”.

“Britney percibe la energía de las personas”, agregó Culotta. “Si te acercas con miedo, ella estará asustada de ti. Así que no te asustes. Ella es una persona común y corriente”.

La rutina y la regularidad de su residencia en Las Vegas —generalmente tres presentaciones a la semana durante seis semanas para después tener seis semanas de descanso— son adecuadas para una madre de dos niños que quiere evitar la fatiga de una gira mundial.

Durante los 90 minutos que pasa arriba del escenario, Spears presenta cerca de 24 éxitos en un espectáculo que incluye bailarines, pirotecnia y lluvias de confeti. Cambia de atuendo varias veces. En un momento delshow, salta con un arnés desde un árbol de 10 metros de altura.

Pero el espectáculo no muestra a la Britney de antes. Alguna vez fue una bailarina fluida y natural, pero ahora Spears luce rígida, incluso robótica, y depende de escenarios vistosos y coreografías sencillas. Su voz está pregrabada en la mayoría de las canciones, y el sonido puede llegar a fallar. Parece que está cumpliendo con un trabajo, pero se trata de un buen trabajo, y el show indiscutiblemente es un éxito: a menudo se venden todos los boletos del Axis, el auditorio más grande de la Strip de Las Vegas.

Spears divide su tiempo entre Las Vegas y Los Ángeles, donde sus hijos van a la escuela, y a menudo toma un vuelo de una hora para ir y venir después de una presentación entre semana.

A menudo, ella y sus hijos pasean en Las Vegas: en la piscina de Planet Hollywood o en Sonic Drive-In, cerca de la Strip. (El lugar de comida rápida era uno de los principales restaurantes de Kentwood, Luisiana, el pequeño pueblo donde Spears creció).

Además de la residencia en Las Vegas, se espera que el noveno álbum de Spears, el primero que lanza desde 2013, salga a la venta este verano. Durante meses, la artista ha insinuado que está haciendo música nueva y ha pasado tiempo en el estudio con compositores populares. El primer sencillo, titulado “Make Me (Oooh)”, saldría este mes. Lo ha promovido en redes con fotos que la muestran como una sensual estrella del pop que de nuevo está en su mejor momento.

“Honestamente, estoy siendo muy exigente con este álbum”, le dijo a la revista V. “Es como mi hijo, así que quiero hacerlo como se debe”.

Hoy en día la música es solo una parte del negocio de ser Britney Spears. Los tutores supervisan más de una docena de negocios, incluyendo exitosas colecciones de lencería y perfumes.

A veces Spears y sus negocios reciben demandas.

Cuando una compañía, Brand Sense Partners, demandó a Spears en 2011, en una disputa sobre un acuerdo de licencias para una de sus fragancias, el abogado de la compañía, Geoffrey A. Neri, argumentó que la cantante debía ser capaz de testificar. Señaló en documentos de la corte que ella cuida a sus hijos, lleva a cabo numerosas apariciones en público y en ese momento se encontraba en una gira mundial de 79 conciertos.

“Se dice que Britney Spears no es capaz de testificar bajo juramento debido a su estado mental o emocional, pero esa idea es una farsa”.

Sin embargo, en ese y otros dos casos, la jueza Goetz determinó que la cantante se encontraba en un estado mental demasiado frágil para testificar. La jueza, quien ahora está retirada, rechazó una petición para entrevistarla; desde entonces el caso fue transferido a otro juez.

Pero a principios de mayo, después de años de afirmar que la cantante era demasiado vulnerable para ser interrogada, sus tutores permitieron que Spears declarara en el caso de una demanda que levantó Sam Lufti contra ella y su padre. Lufti trabajó con ella durante su crisis emocional y sostiene que Spears le debe dinero; asegura que tuvo un acuerdo verbal en 2007 para fungir como su representante y que, además, su padre lo atacó.

Aunque sus tutores intentaron separar a Spears y Lufti durante su testimonio; en documentos del tribunal, argumentaron que su presencia en el mismo salón de conferencias representaba un gran riesgo para el bienestar de Spears, ambas partes estuvieron presentes durante su declaración, que duró cerca de cuatro horas.

Spears, con un saco color magenta y un collar de perlas, testificó sin incidentes ante Lufti, e incluso comió una galleta durante un momento de calma.

Poco después, volvió a publicar una foto en Instagram con un mensaje que decía: “Toda la energía es contagiosa”. Sus fanáticos, que parecían estar al tanto de su conflicto legal, inundaron la publicación con cientos de comentarios de apoyo.

“Has vivido un infierno pero siempre has perseverado”, escribió uno. “Tienes esto bajo control”.

Vía Panorama/www.diariorepublica.com

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