Convertir a Venezuela en un país potencia…

Publicado el 22 de junio de 2012

CARAS_0000_ANTONIAMUOZ.jpgPor Antonia Muñoz

“LA NECESARIA PROMOCIÓN DE UNA NUEVA HEGEMONÍA ÉTICA, MORAL Y ESPIRITUAL QUE NOS PERMITA SUPERAR LOS VICIOS DEL VIEJO MODELO CAPITALISTA QUE AÚN NO TERMINA DE MORIR…” La expresión anterior aparece en la INTRODUCCIÓN de la Propuesta de Gobierno del candidato de la Revolución Bolivariana y Socialista Hugo Chávez Frías, presentada a la consideración del país, el lunes 11 de de junio de 2012, cuando inscribió su candidatura ante el CNE. Aunque la expresión pareciera estar referida sólo al Segundo Gran Objetivo Histórico, es nuestra humilde opinión y la presentamos a manera de recomendación, que debe ser una línea transversal que de manera obligatoria primero y consciente después, palpite en el corazón de todos los objetivos históricos, nacionales y generales de la propuesta de la Revolución Bolivariana.

La propuesta es que luchemos a brazo partido por convertir a Venezuela en una POTENCIA ÉTICA, MORAL Y ESPIRITUAL. Antes de continuar con este planteamiento, debemos dejar muy claro que este es un objetivo más a largo que a mediano plazo. Lo más seguro es que quienes hoy somos adultos, sobre todos los mayores, no veamos los resultados finales, pero ¿Qué importa? ¿Acaso no es suficiente motivación trabajar por la posibilidad de prepararles a nuestros hijos, nietos y biznietos un mejor país? No nos resignamos a creer que somos un país inmediatista, cortoplacista, un país “neastea”, un país instantáneo.

Pudiera ser que el objetivo es una quimera, que moralizar cualquier país es misión imposible. Categóricamente les digo que imposible es lo que no se intenta y que lo fácil lo hace cualquiera. Los hijos de Bolívar siempre nos proponemos y logramos grandes hazañas. Por supuesto que será imposible si de buenas a primeras lo negamos, hacemos mofas o tratamos de ridiculizar la propuesta. Unos pudieran hacerlo porque genuinamente la consideran imposible, otros porque no les gustan los retos, algunos inicialmente podrían no simpatizar con la propuesta porque pareciera ser condición humana resistirse a los cambios; y finalmente, unas y unos cuantos podrían espantarse porque no les conviene; al fin y al cabo se mueven muy bien en los ríos revueltos y se aprovechan del caos, de la confusión, de la anarquía. Les gusta mucho las situaciones donde hay poco control, donde todo el mundo hace lo que le viene en gana.

¿Se imaginan Uds. si en los programas de estudios desde la Educación Inicial se coloca como objetivo principal el apego y la defensa de la VERDAD como un Gran Valor Nacional? Lo anterior tiene que ir a la par y reforzado en los Medios de Comunicación de Masas con programas que resalten el hecho de actuar con la verdad por delante como un valor fundamental, y como tal, apreciado y reconocido. Aquí se inserta aquel valor que todas y todos los revolucionarios debemos seguir: LA ETICA Y LA MORAL SOCIALISTA, que entre otras cosas es la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Todavía algunos recordamos cuando nuestros abuelos y padres referían delante de nosotros aquello de “Mi palabra o la palabra de “fulano de tal” es como un documento”. ¿Uds. se imaginan un país donde la mayoría de los hombres y las mujeres tengan palabra y la cumplan cuando la han empeñado? Un valor que también debemos rescatar a todo trance es el respeto al otro o la otra. El respeto a las ideas del otro y al derecho que ese otro u otra tiene a expresarla libremente sin que por ello sea descalificado, estigmatizado o perseguido. ¿Y eso de respetar a los padres, a las y los maestros y en general a los mayores? ¿Que eso pasó de moda? ¿Que eso era cuando Pantaleón cantaba? ¿Que eso atenta contra la integridad psicológica y emocional de las y los niños y adolescentes? No lo creemos así! Parte de la descomposición en la Familia y en la Escuela tiene que ver con la adopción de ideas mal llamadas modernas.

Un valor que tampoco debe pasar de moda es la honestidad con todo lo que la palabra implica, con mención aparte de la honestidad como condición indispensable en el manejo de la cosa pública. De la cuarta República recordamos expresiones como “yo me conformo aunque sea con un carguito de maestro o de policía”. Aunque hacíamos chanza con expresiones como esta que parecieran inocentes, las mismas llevan una gran carga de degradación moral de la sociedad. Expresiones como esa indicaban no sólo el tráfico de influencia y la degeneración de pagar el proselitismo político con cargos en la Administración Pública; sino la desvalorización social de grupos de profesionales demasiado importantes para un país. Las y los maestros, quienes tienen en sus manos nada más y nada menos que la formación de las y los hijos de Venezuela y las y los policías tienen la delicada responsabilidad de prevenir la comisión de delitos en contra de las personas y en contra de los bienes de los venezolanos. Ese mensaje aparentemente inocente, implicaba que cualquiera podía ser maestro o policía! No olvidemos que la palabra tiene poder! Aunque no parezca, la referida expresión es una manifestación evidente de descomposición social y de corrupción!

Finalmente, también oímos expresiones como: “Fulana o fulano de tal si es pendejo, duró tantos años en el gobierno y salió limpio”. Esta expresión lo que indica es la concepción colectiva, propia de nuestra conducta individualista, egoísta y “pajarobravista”, de que todo el que ejerce un cargo público o de gobierno tiene que robar y si no lo hace es un bolsa, un idiota! ¿Han calibrado la contundencia que tiene esta expresión en cuanto a la exaltación de la corrupción en la Administración Pública? Por eso mucha gente tiene la creencia de que la política no “es un noble oficio donde se ejerce el poder para servir”, como dice Enrique Dussel; sino que la política es una actividad donde incursionamos para ser servidos, para enaltecernos, para dominar al pueblo, para manipular o para perseguir a quien no se ponga a nuestros pies. Esta y las arribas referidas son algunas de las cosas que nos enseñó el capitalismo y que no terminan de morir. Es nuestra tarea luchar para erradicarlas, so pena de que engullan a la Revolución Bolivariana! Si lo hacemos tendremos Patria Independiente! Si lo hacemos, Viviremos y venceremos!

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