El Nacho político sensible ante el éxito de Chino

Publicado el 7 de julio de 2017

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Por: Gian Carlo Di Martino

No pretendo hablar de farándula aunque me refiera a Miguel Ignacio Mendoza Donatti del dúo Chino y Nacho, pero ustedes chavistas y no chavistas que me leen saben que hay un grupo de artistas que aprovechan la fama y el éxito, para respaldar a esa oposición que ha devenido en un terrorismo que ya llega a los 89 muertos y cualquier cantidad de ataques y destrozos en el país.

Tal es el caso de Rubén Blades que después de ser un acérrimo crítico del imperio gringo, ahora se ha convertido en una mansa mascotica del Tiburón; del grupo Maná, que se para en una tarima y ve la crisis de Venezuela y no se detiene a observar el desastre que el narcotráfico ha causado en México, o los terribles asesinatos de estudiantes en Ayotzinapa, por ejemplo; hay otros acérrimos enemigos del Gobierno revolucionario, como “El Puma” José Luis Rodríguez, Ricardo Montaner, Juanes, Miguel Bosé, Carlos Vives… Hay muchos, muchísimos, sobre todo los que obedecen a las mafias disqueras norteamericanas.

Y entre esos artistas adversarios también se encuentra el señor Mendoza Donatti, conocido por haber formado parte del dúo venezolano de pop latino, un joven en apariencia caracterizado por su humildad y equilibrio.

Pero resulta que al cineasta Diego Risquez se le ocurrió apelar a Jesús Alberto Miranda (Chino), para protagonizar una película de Felipe Pirela. Desde ese momento, observé que Nacho asumió otra actitud, incursionó intempestivamente en la escena política con un discurso agresivo, como orador de orden en la fraudulenta Asamblea Nacional fue un feroz activista opositor, cuestión que le hizo ganar un gran centimetraje en los medios de comunicación social. Y no lo critico por eso, como todo ser humano tiene su corazoncito político. Y se le respeta.

Luego lo reseñó la prensa haciendo un show en una marcha opositora, cruzó el Puente sobre el Lago de Maracaibo a pie, cuando yo vi esto dije: “Dios Santo, hubiese algún director de cine que le diera a protagonizar una película a ver si se calma”, de verdad que ya preocupaban la excentricidades del solista después que Chino hizo el papel principal en el filme del Bolerista de América.

Y observando al piloto y actor Oscar Pérez piloteando un helicóptero del CICPC recordé a Nacho pasando el puente y dije para mis adentros: “menos mal que el intérprete nativo de Lechería, estado Anzoátegui, no pensó en eso, porque si no, lo hace. Seguro que lo hace, se encarama en algún aparato volador y sobrevuela el país, y en función de eso hice un tuit a lo que el cantante me respondió: “Te voy a dar tu espacio para que alguien voltee a verte, pero no se te olvide que yo te conozco, ladroncito. Calma tus hormonas”.

No me ofende el cantante con su respuesta, más cuando es evidente que su rencor no es conmigo sino con el éxito de Chino, además debo decir que no tengo nada en contra de Nacho ni de ningún artista de esos que se han pronunciado en contra del Gobierno de Nicolás Maduro, aferrados a su fama y a su numeroso público, pero ellos y todos sabemos que hacen un gran daño al país.

Creo que esos escenarios deberían aprovecharlos para llamar al diálogo, a la paz, a la tolerancia, a la convivencia; ellos deberían emular al Papa Francisco, el Santo Padre no desperdicia oportunidad al frente de sus nutridas concurrencias de fieles, para invitar a los venezolanos a la paz, al entendimiento, al amor por el prójimo. ¡Como debe ser!

Pienso que los artistas se deben al público sin distingo de colores ni ideologías; siempre escuché que la música ni la cultura tienen fronteras y en consecuencia los cantantes y toda clase de artistas, sin embargo, el odio de Nacho y de esos solistas que están en contra del Gobierno, hace un muro entre ellos y el público chavista como el que Donald Trump quiere hacer en la frontera con México.

Con Maduro victorioso ¡Constituyente ya!

 

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