¡La patria y la independencia soy yo!

Publicado el 6 de julio de 2012

Agustín BlancoPor Agustín Blanco Muñoz

Lo voy a decir más claro todavía: si a estos majunches, señores de la burguesía, se les ocurre lanzar un grito y desconocer los resultados electorales del 7-0, que ya son victoria cantada para mí, que soy la patria, la independencia y el propio pueblo, basada EN mis aportes a la grandeza del país y a mi propia grandeza, se van a arrepentir. Los barreremos y no volverán a levantar cabeza ni para respirar.

Eso lo dejé muy claro en el libro Habla el Comandante, aún antes de asumir la presidencia. Para mí la política es una guerra permanente para liquidar al adversario. Y así lo puse en práctica el glorioso 04F-92 que partió en dos la historia de Venezuela. Después de esa fecha aquí no hay tu tía para los escuálidos.

Desde ese día empezamos a rescatar la independencia, la patria, que hoy le pertenece al pueblo quien no se la va a dejar arrancar. Primero muerto que volver a la condición de sometidos.

Nosotros estamos rescatando y culminando la gran gesta heroica de nuestro gran padre Bolívar que Páez y Santander traicionaron y derrotaron. Y me corresponde a mí hacer lo que no pudieron mis generales Zamora, Falcón, Guzmán Blanco, Castro, Gómez, López, Medina o Pérez Jiménez.

Y la patria de Bolívar se siguió hundiendo en los 40 años de reinado de Acción Democrática y Copei. Lo poco que quedaba se lo entregaron a los yanquis y a la oligarquía. Y tuve que llegar yo a retomar la independencia en el sitio y situación exacta donde la dejó el Padre Bolívar y convertirme en su verdadero sucesor.

Por ello me esforcé en armar el golpe frustrado del 04F-92 y me rendí para evitar derramamiento de sangre. Pero pronto me recuperé y convertí aquella intentona en una rebelión. Y con la ayuda de Caldera, demás notables, el capital, medios y partidos liquidados o paralizados, me eligieron presidente.

Y el sueño bolivariano comenzó a tener vida, cuando hice presencia en el cuadro histórico, de la mano de mi otro padre Fidel Castro. Yo, el nuevo caudillo salvador, me enfilaba hacia el heroismo y la grandeza eterna.

Desde ese entonces estoy metido en una tal revolución que me paga muy buenos dividendos porque levanté una bandera que habían matado los fracasados revolucionarios del siglo XX. Yo la reviví para que mis aliados rusos, chinos, iraníes, vietnamitas o cubanos pudieran apropiarse de parte de este continente a cambio del apoyo a mi gesta heroica y de la gran invención de Fidel de hacer desaparecer la Venezuela oligarca y fundar la Venecuba socialista.

Hoy nadie puede negar que estoy muy bien posicionado. Me he metido en el bolsillo, por no decir otra cosa, a toda esta oposición despreciable, llena de odio y que deberíamos hacer lo imposible por terminar de destruir.

Y no me ha costado mucho lograrlo. En un principio pensé que los golpes tenían que ser violentos y armados pero desde que descubrí el voto-bala, sé que puedo hacer lo que me dé la gana y que hasta la oposicion me legitima y avala.

Por eso mi rebelión, que comenzó siendo golpismo puro, es ahora electoral y democrática. Por eso una elección como la del 7-0 la vemos como una batalla en la que tenemos que derrotar al enemigo, obligado a aceptar los resultados de una gran gesta democrática.

Y ya tenemos la táctica y la estrategia definidas. Todas nuestras instituciones están cuadradas para garantizar mi triunfo. La inmensa mayoría de las fuerzas armadas viene a mí porque siempre tengo flor. Y detrás de ellas está el CNE que presenta un REP que por si solo nos garantiza el triunfo.

Pero además hicimos otros arreglos y la Smarmatic del imperio se ha portado muy bien y ha puesto todo el empeño del mundo en que siga mi revolución que ningún daño le ha causado a su querida USA que recibe diariamente su alta cuota de crudo liviano, del bien bueno.

De modo que tenemos montado el golpe democrático-electoral del 7-0. Algo completamente blindado que garantiza el control absoluto de la jornada. Y así sabremos quién y por quién se votó. Y todos sabrán lo que les espera.

No pierdo de vista que por ahí el candidato de la derecha está inventando una de que va a reconocer lo que decida el pueblo y no lo que decida mi gobierno, yo mismo o el CNE. El tipejo se volvió loco y está llamando a desconocer los resultados del 7-0 que ya sabe que le serán favorables a la revolución y la patria que soy yo.

Pero les repito: se van a arrepentir porque no van a poder ni echar el cuento. Por eso yo tanto he dicho que mi revolución es pacífica pero armada y que el que busca plomo lo consigue.

Y no es que yo tenga un disco pegado que me llevan a estas peroratas interminables sino que así son las revoluciones: pacíficas hasta que las empujan a ser violentas.

Eso tiene que entenderlo la derecha: o se resigna a la derrota, o buscamos un acuerdo para que no lo pierdan todo y puedan subsistir para seguir dándome mi ropaje democrático, o los aniquilamos. Ustedes deciden.

Pero no olviden que si se ponen cómicos y le lanzan un golpe a quien es del oficio, les haré saber lo que es un proyecto golpista convertido en revolución.

Si ustedes no se quedan quietos y pasan la raya amarilla, les responderemos, no con palos de escobas sino con plomo legal del Estado de derecho. Limítense a votar, perder, y volver a legitimarme y punto.

Entiendan que aquí lo que está en juego es la gesta heroica de Bolívar y Fidel, que yo hoy liderizo. Esta es una revolución dispuesta a respetar los lineamientos democráticos y los derechos humanos, pero si nos obligan, iremos hacia todo disparo, no en defensa de privilegios sino por el mantenimiento de la independencia que yo al fin conquisté para mi gente, para los chavistas.

Por eso digo: quien quiera patria e independencia que se venga conmigo, la única forma de ser venezolano y patriota! ¡Qué historia amigos!

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