Las normas para un encuentro sexual perfecto

Publicado el 16 de noviembre de 2016

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La primera cita casi siempre es terrorífica porque sabemos que será la vara de medir que determinará si habrá –o no– un segundo encuentro. Sin embargo, no conviene ponerse dramática, piensa que él estará tan de los nervios como tú. Y que no hay que dejar que las tonterías impidan ver lo único que importa: si hay química como para parar un tren… o la física es vuestra asignatura pendiente.

El entrenamiento clásico/básico para un primera cita nos lo sabemos ya de memoria. Lo principal es tener en cuenta que, como lo que hay que ejercitar es el músculo mental, conviene repetir una y otra vez las consignas para que el cerebro se dé por enterado. Tener confianza en una misma, no mostrar vergüenza sino naturalidad, dejarse llevar y no cerrarse en banda ni ser ñoña, sino curiosa y alegre, es la mejor lencería que una puede llevarse a la cama. ¡Ellos están hartos de tener que lidiar con nuestras inseguridades!

Apaga el móvil

En cuanto entres en su casa o recibas a tu pareja, dale al off. Asegúrate de que te ve para que se dé cuenta de que debe hacer lo mismo. Se supone que toda tu atención ha de estar centrada en lo que va a pasar a continuación… ¿Te gustaría ver cómo tu ligue se dedica a postear o mirar la pantalla en vez de a ti? Pues eso.

Clásicos básicos

Antes de que empiece la acción, tres asuntos han de estar a tope de power: higiene personal, protección (¡no te conformes solo con el preservativo!) y empatía. Si el placer de la otra persona no te interesa tanto como el tuyo, déjalo correr. Ha de provocar en ti el deseo de complacerle incluso antes que a ti misma.

Exageraciones, las justas

Prohibido soltar frases que suenan (son) falsas tipo “tienes un cuerpo perfecto”, “eres la chica o el chico más guapo con el que he estado” o “jamás me lo he pasado tan bien como contigo”. Halagar por halagar o hacer la pelota innecesariamente no relaja, bien al contrario. Y prohibidísimo dar las gracias (¡horror!) después de.

Dormir… o no

Si estáis en tu casa, puedes indicarle que quieres que se quede no moviéndote de la cama. Se supone que tu pareja entiende que si se queda sugiere que el encuentro le ha gustado y querría repetir. La cortesía dicta que un amante sólo duerme con otro si lo que ha sucedido le ha gustado.

Selfie de después, ¡no!

Por mucho que os gusten las autofotos, no colguéis selfies de los dos en la cama. Hay momentos que no se pueden abaratar publicándolos.

Tentación aislante

No vale ni darse media vuelta para dormir ni salir corriendo hacia la puerta. Lo suyo es compartir el rato posterior en alguna actividad: charla, visita a la cocina, ducha…

Nada de “invitados”

Lo mejor es no mencionar a terceros, ni para criticar ni para comentar nada. Menos aún a un ex con los que puedan surgir comparaciones.

Asunto masculino

Este punto es innegociable. Si tu pareja es masculina, es él el que debe encargarse de hacer desaparecer el Facebook en la basura una vez se ha usado. Si lo deja tirado has de hacérselo notar, porque probablemente no se ha dado cuenta. Si reincide, toma nota de su escasa educación y obra en consecuencia. La ducha, eso sí, mejor compartida.

Da pistas

Aunque todo fue bastante bien y dormísteis juntos, no habéis quedado en nada ni habéis hablado realmente de lo sucedido. ¿Cómo darle a entender que te gustó y quieres más? Cambia tu estado en Facebook a ilusionado/a, verás como vuelve a llamar.

To tweet or not to tweet, esa es la cuestión

Nada de mensajes del día después en redes que no hayan sido consensuados. Lo vuestro no es mejor ni más grande sólo porque lo sepa más gente. Es mejor no anunciar lo que aún no está confirmado porque se puede estropear.

Vía Cosmopolitan/www.diariorepublica.com

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