El brujo violador de San Francisco a sus victimas: “Acuéstate conmigo y te saco al demonio”

Publicado el 12 de enero de 2017

santero violador

Para sanar todos los males y  enfermedades, la cura era siempre el sexo. “El brujo violador de San Francisco” seducía a sus víctimas haciéndoles creer que él tenía poderes para solucionar todo tipo de problema, siempre y cuando se acostarán con él.

— Mi marido me quiere dejar y no se qué hacer— , serían algunos de los problemas que llevaba sus clientas al santero.

—Yo haré que él te ame para siempre, pero primero tienes que ser mía—, le respondería el aberrado a más de una.

La mayoría accedía, y, en el estudio improvisado de santería que tenía el hombre en uno de los cuartos de su casa  repleto de velas, altares y santos, tenían relaciones sexuales.

Ese era el modus operandi de Rixio José Urdaneta García, de 42 años, apodado “el brujo violador”, un mecánico  que debajo de su braga azul manchada de grasa, reprimía sus instintos.

El teatro y los días de engaño terminaron el martes, cuando Rixio abusó sexualmente de su última víctima: una liceísta, de 15 años. Lo peor:  el acto se consumó con el apoyo y consentimiento de la progenitora de la joven.

Una madre acudió “desesperada” a que el “brujo violador” en su estudio en la casa 18, vereda 1,  avenida 49 del barrio La Popular, de San Francisco. La mujer quería que el santero le “sacara el demonio a su hija”.

La madre alegaba que el comportamiento de su muchacha “era extraño”. Decía que ella estaba segura que lo que tenía era un demonio maligno incorporado.
Rixio Urdaneta acudió a la casa de la mujer y entrevistó, a solas, a la adolescente. Sus preguntas para sanarla fueron: “¿Tienes novio?” y “¿Eres virgen?”.

Cuando el “brujo” terminó de interrogar a la joven, le dijo a la progenitora que para poder sacarle el demonio, la jovencita debía acostarse con él.

Asombrosamente y repudiablemente, la madre “le dio permiso al brujo” de acostarse con ella.

El aberrado regresó a la vivienda de la muchacha, el martes, y abusó de ella. “Me decía que me excitara, que lo besara y  que lo viera como un príncipe”, contó la víctima, aún atemorizada, en la sede de la Policía de San Francisco.

La madre de la joven le prohibió denunciar al “brujo violador”. Le dijo que si lo hacía, el demonio la mataría.

La joven no le hizo caso a la mamá y denunció al aberrado ante los funcionarios de Polisur.

Una comisión de inteligencia del cuerpo policial capturó a Rixio Urdaneta mientras reparaba un auto. Los vecinos de La Popular al enterarse de lo que había cometido, intentaron darle una paliza y hasta lo desnudaron.

“Perro, sucio, morboso, sádico”, le gritaba la turba de vecinos, mientras los efectivos policiales montaban al hombre en una patrulla.

El “brujo violador” fue llevado a la sede de Polisur. Allí lo esperaba la hermana y su esposa, quien dijo que juntos tienen un hijo, de dos años.

“Mi marido no hizo nada, a él le llovían las mujeres que lo buscaban y se lo llevaban para que las sanara. Estoy segura que a él se le metió un demonio”, comentó la esposa.

Mientras que la hermana dijo: “Rixio si es bobo, venir  a enredarse con una muchachita”.

El aberrado quedó preso, mientras que la madre de la víctima, Moraima Castillo, de 48 años, también está tras las rejas.

Vía Panorama/www.diariorepublica.com

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