
La expansión masiva de centros de datos y el elevado consumo energético de la IA provocan un repunte en las emisiones de gases de efecto invernadero de las gigantes tecnológicas. Desde 2019, la huella ambiental de Google se incrementó un 82%, mientras que la de Amazon escaló un 58%, comprometiendo sus plazos de neutralidad de carbono.
SILICON VALLEY, 8 de julio de 2026. — La carrera global por el dominio de la inteligencia artificial (IA) está pasando una costosa factura ambiental a las principales corporaciones tecnológicas. Los informes de sostenibilidad de Google y Amazon confirman un repunte significativo en sus emisiones de gases de efecto invernadero, impulsado directamente por la infraestructura requerida para procesar esta tecnología de nueva generación.
En términos específicos, Google registró un incremento del 82% en su huella de carbono en comparación con los niveles de 2019. Por su parte, Amazon reportó una subida del 58% durante el mismo período. Este escenario complica los compromisos ambientales de ambas firmas: Google se había fijado reducir sus emisiones a la mitad para 2030, mientras que Amazon proyectaba alcanzar las cero emisiones netas para el año 2040.
El factor energético de la IA
El deterioro de los indicadores ambientales responde a tres factores críticos: la edificación de macrocentros de datos, la fabricación a gran escala de servidores avanzados y el alto consumo eléctrico que demandan los algoritmos de aprendizaje profundo. Google admitió públicamente que el ritmo de despliegue de la infraestructura para IA avanza a una velocidad muy superior a la capacidad de las redes eléctricas tradicionales para transicionar hacia fuentes de energía limpias.
El balance del último año fiscal refleja que las operaciones globales de Google —que abarcan data centers, sedes corporativas y manufactura de hardware— arrojaron 18,8 millones de toneladas equivalentes de dióxido de carbono a la atmósfera.
En el caso de Amazon, el volumen alcanzó las 80,85 millones de toneladas debido a la complejidad de su ecosistema, que integra computación en la nube (AWS), almacenes automatizados y redes de logística internacional. Uno de los picos de mayor crecimiento para Amazon se ubicó precisamente en la división de construcción de centros de información, un segmento que elevó sus emisiones más de un 40% en un solo año para dar abasto a la demanda del mercado.
Tendencia sectorial y medidas de mitigación
Los analistas prevén que esta tendencia al alza se replique en los próximos balances ambientales del resto de las grandes firmas de Silicon Valley que compiten en el sector de la IA.
Como contraestrategia para amortiguar el impacto, Google notificó la suscripción de nuevos acuerdos comerciales para la adquisición de energía de origen renovable. Paralelamente, Amazon defendió su gestión asegurando que se mantiene como uno de los principales compradores corporativos de energía limpia en todo el mundo, en un esfuerzo por frenar el impacto de su expansión tecnológica.
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