
Treinta integrantes del club Años Dorados del Ivss Norte participaron en una jornada cultural para fortalecer el bienestar y las tradiciones.
La música y el sentido de pertenencia se dieron cita en una jornada cargada de emociones y aprendizaje. Un grupo de treinta abuelos y abuelas pertenecientes al club Años Dorados del Ivss Norte protagonizó una clase especial de cuatro, instrumento nacional de Venezuela, reafirmando que nunca es tarde para adquirir nuevas destrezas y conectar con las raíces culturales.
Un encuentro con la música venezolana
La iniciativa permitió a los participantes sumergirse en los acordes básicos del cuatro, guiados por instructores que fomentaron un ambiente de paciencia y camaradería. Durante el taller, los adultos mayores no solo aprendieron sobre la técnica instrumental, sino que también compartieron anécdotas y entonaron canciones populares que forman parte de la memoria histórica de la región. Esta actividad busca rescatar los valores sonoros que definen la identidad del zuliano.
Alianza institucional por el adulto mayor
Este evento fue posible gracias al esfuerzo coordinado de la Dirección de Cultura y el Instituto Municipal de la Adulta y Adulto Mayor. Ambas dependencias trabajaron de la mano para diseñar una experiencia que fuera pedagógica y recreativa a la vez. El objetivo principal es ofrecer espacios de esparcimiento que rompan con la rutina diaria y promuevan una vejez activa, donde el aprendizaje continuo sea el motor del día a día.
Compromiso de la Alcaldía de Maracaibo
Con la ejecución de estos programas, la Alcaldía de Maracaibo reafirma su compromiso de preservar las tradiciones locales y brindar bienestar mental y social a sus ciudadanos más experimentados. Las autoridades locales enfatizaron que estas clases de cuatro son solo una parte de una agenda más amplia que busca integrar a los abuelos en la vida pública de la ciudad. Se espera que estas actividades contribuyan a reducir el aislamiento y mejoren la salud emocional de los asistentes.
Impacto en la comunidad dorada
Los miembros del club Años Dorados expresaron su gratitud y entusiasmo tras finalizar la sesión. Para muchos, tocar un instrumento representa un reto personal que eleva su autoestima y les permite socializar en un entorno seguro y festivo. Al finalizar la clase, el sonido de las cuerdas y las risas llenaron el recinto, dejando claro que la inversión en cultura es, en última instancia, una inversión en la felicidad y la dignidad de los adultos mayores de Maracaibo.
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