
El folclore venezolano se viste de luto tras la partida física de Renato Aguirre González, emblemático compositor y baluarte de la gaita zuliana, quien falleció este domingo dejando un vacío irreparable en la cultura popular.
El estado Zulia y Venezuela entera amanecieron este domingo con una noticia que estremece las fibras más profundas de su identidad musical. A los 78 años de edad, ha partido al encuentro con el creador Renato Aguirre González, un hombre cuya pluma y voz definieron una era dorada para la gaita de furro. La noticia, que comenzó a circular con timidez en las redes sociales, fue ganando peso y dolor conforme se confirmaba que el «Poeta Diamantino» no pudo ganar la batalla contra una penosa enfermedad que venía mermando su salud en los últimos tiempos.
Un legado que trasciende el tiempo y el verso
Renato Aguirre no fue simplemente un músico más en la vasta constelación de estrellas del Zulia. Fue, por derecho propio, un arquitecto de la palabra. Hermano de la figura más icónica del género, Ricardo Aguirre, el «Monumental», Renato supo construir un camino personal cargado de una elegancia literaria única. Su apodo de «Poeta Diamantino» no era una exageración retórica; sus letras tenían la dureza del diamante para denunciar y el brillo de la joya para exaltar las bellezas de su tierra.
A lo largo de su trayectoria, Renato se convirtió en el custodio de una tradición familiar que elevó la gaita de una expresión local a un sentimiento nacional. Su capacidad para fusionar la cotidianidad del marabino con metáforas de alto vuelo permitió que sus composiciones fueran interpretadas por las agrupaciones más importantes del país, dejando una huella imborrable en el cancionero popular que hoy, entre lágrimas, entona sus versos a modo de despedida.
Devoción hecha canción para la virgen morena
Si algo caracterizó la obra de Renato Aguirre fue su conexión mística y profunda con la Virgen de Chiquinquirá. Para el compositor, la «Chinita» no era solo un tema recurrente, sino la musa que guiaba cada uno de sus acordes. Dedicó buena parte de sus mejores piezas a honrar a la patrona de los zulianos, logrando transmitir una fe que traspasaba las fronteras del estado Zulia. Sus versos marianos son hoy oraciones cantadas que forman parte del patrimonio espiritual de un pueblo que lo reconoce como su cronista más lírico.
Su sensibilidad le permitió capturar la esencia de la basílica, el calor del Saladillo y la fe inquebrantable del devoto. Renato entendía que la gaita, más que un ritmo, es una herramienta de identidad, y bajo esa premisa, cada una de sus obras buscaba fortalecer el sentido de pertenencia de sus coterráneos, sin importar en qué rincón del mundo se encontraran.
Confirmación de una noticia que enluta al folclore
La confirmación oficial del deceso llegó a través del periodista Jhosele Sarabia, un profesional que ha dedicado su carrera a documentar la vida de los grandes exponentes de la gaita. A través de su espacio radial, Sarabia informó con pesar sobre la partida de este insigne cultor. El gremio gaitero, periodistas y figuras públicas han manifestado su pesar ante lo que consideran el cierre de un capítulo fundamental en la historia de la música venezolana.
Con la partida de Renato Aguirre González, se apaga una voz física, pero se enciende una leyenda que vivirá en cada bajada de la virgen y en cada diciembre. Su ejemplo como ciudadano y su genialidad como creador quedan como testimonio de un Zulia que sabe parir hombres de luz. El «Poeta Diamantino» se reúne ahora con su hermano Ricardo, para seguirle cantando a la eternidad desde el panteón de los inmortales de la cultura popular.
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