
Maracaibo, 27 de noviembre de 2025 – La Alcaldía de Maracaibo inició una intervención estructural en el populoso sector La Curva de Molina, ubicado en la parroquia Venancio Pulgar, para optimizar servicios esenciales y mejorar la movilidad en este importante centro comercial y de transporte de la zona oeste de la ciudad.
El Alcalde Giancarlo Di Martino supervisó este miércoles los trabajos que comenzaron con la reparación del colapsado sistema de aguas servidas, una necesidad largamente demandada por la comunidad. El desborde de aguas residuales debido a los colectores obstruidos había generado insalubridad y dificultad de tránsito en las calles, por donde convergen a diario miles de personas.
Recuperación Vial
Adicionalmente a la adecuación del sistema de saneamiento, el Alcalde Di Martino dio inicio a la recuperación vial con la aplicación de 700 toneladas de asfalto. Esta acción busca optimizar las calles de la Curva de Molina, facilitando el desplazamiento tanto de peatones como de vehículos en este sector, que alberga paradas clave del transporte público.
Próximos Pasos en la Recuperación
La intervención no se detendrá allí. El gobierno municipal tiene previsto continuar rehabilitando aspectos estructurales del lugar, incluyendo el acondicionamiento del sistema eléctrico y la instalación de nuevos transformadores para mejorar la distribución y calidad del servicio en los comercios.
Agradecimiento de la Comunidad
La colectividad y los comerciantes del sector han expresado su profundo agradecimiento a las políticas de atención del gobierno municipal. Durante años, los habitantes y transeúntes de La Curva de Molina soportaron malos olores e hicieron contacto constante con las aguas residuales que circulaban por calles y aceras.
Ramón Soto, habitante del oeste de Maracaibo, expresó: «Era muy incómodo caminar por encima del agua de cloacas y en ocasiones se ensuciaba zapatos y ropa mientras cruzaba una calle para tomar el transporte público. Por esta razón, valoro el mejoramiento hecho por el Alcalde Di Martino».
Por su parte, Rafael Andrade, comerciante de la zona, manifestó que las aguas servidas dificultaban su labor debido a que los clientes no podían desplazarse con facilidad y los malos olores eran intolerables. «El deterioro de las calles también dificultaba mucho el transporte de nuestros productos», acotó.
Finalmente, Andreina Ortega, habitante de la parroquia Venancio Pulgar, aseguró que «desde hace más de 4 años, la Curva de Molina estuvo sumida en la desidia y el abandono y hoy en día Di Martino está interviniendo este lugar para bienestar la ciudadanía».



