
El pasado sábado 3 de diciembre, el mundo cultural y académico del estado Zulia se vistió de luto al conocerse el fallecimiento de Nicanor Cifuentes Gómez, a la edad de 75 años. Cifuentes, dramaturgo, director de escena, artista escénico y respetado docente universitario, es reconocido unánimemente como un ícono del teatro de la Costa Oriental del Lago (COL) de Maracaibo durante la efervescente década de los años 70.
El artista, nacido en Barranquilla, Colombia, el 9 de septiembre de 1950, adoptó a Venezuela como su hogar y a la región zuliana como su principal escenario creativo y educativo. Desde su juventud, Nicanor Cifuentes fue una pieza fundamental en el auge y las discusiones del teatro zuliano, participando activamente en importantes encuentros latinoamericanos de teatro en ciudades clave como Manizales (Colombia), La Habana (Cuba) y Caracas (Venezuela). Su compromiso no se limitó a las tablas, sino que se extendió a la formación de nuevas generaciones y a la gestión cultural.
Cifuentes dedicó gran parte de su vida a la enseñanza y promoción de las artes escénicas. Fue el director del prestigioso taller de teatro César Rengifo del Instituto Municipal de Cultura y Bellas Artes del distrito Bolívar y ejerció como profesor en la recordada Escuela de Teatro Inés Laredo. Su labor docente alcanzó la cúspide al desempeñarse como coordinador del departamento de teatro en la Dirección de Cultura de la ilustre Universidad del Zulia (LUZ), donde dejó una huella imborrable en innumerables estudiantes y colegas. Además, dirigió la revista cultural Yanama, un espacio vital para la difusión artística local.
En el ámbito de la dramaturgia, su obra cumbre es quizás «Cabimas Zamuro», una pieza potente y simbólica que fue montada en 1992 por el Teatro Estable de la Universidad del Zulia (TELUZ), tomando como base las evocadoras voces del poema homónimo de Carlos Contramaestre. Su prolífica carrera teatral incluye títulos notables que reflejan su compromiso social y su agudeza crítica: «Oxido de salitres», «Antes la muerte que una nueva dictadura» (una audaz versión libre de «El vendabal amarillo» de César Rengifo), «En el desayuno, el almuerzo y la comida una inyección», «El patio de los arrieros», «Llega la piragua», «Cantata a Sandino», y «Caer en la delantera o la breve historia de tres carretilleros».
Cifuentes también cultivó el arte de la poesía. Se distinguió por escribir una variedad de poemas que a menudo resonaban con la intensidad y el estilo del poeta peruano César Vallejo. Su versatilidad artística también lo llevó a colaborar en proyectos de traducción, entre ellos, la versión al castellano de «El mito de volar por dentro», demostrando su continuo interés por tender puentes culturales. La partida de Nicanor Cifuentes Gómez representa una pérdida irreparable para el patrimonio cultural de Venezuela, dejando tras de sí un legado artístico y educativo que perdurará en la memoria de la comunidad zuliana y del teatro nacional.
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