
Luto en Maracaibo: fallece Manuel Nelson, símbolo de la elegancia zuliana
La ciudad de Maracaibo amanece de luto con la triste noticia del fallecimiento de Manuel Ramón Nelson Chrino, una de sus figuras más queridas y emblemáticas. Conocido artísticamente y popularmente como Manuel Nelson o, cariñosamente, como “el último patiquín de la Plaza Baralt de Maracaibo”, Nelson partió de este plano terrenal este lunes 29 de diciembre a la avanzada edad de 95 años.
Manuel Nelson no fue solo un ciudadano longevo; fue un verdadero símbolo vivo de una época dorada de la capital zuliana. Su vida y su figura están intrínsecamente ligadas a la historia reciente y a la identidad cultural de Maracaibo, especialmente a la icónica Plaza Baralt.
El Patiquín: Una estampa de la Maracaibo de ayer
La figura del «patiquín» se remonta a los años de mayor auge económico de la ciudad, impulsados por la pujanza de la industria petrolera. Eran caballeros distinguidos por su elegancia impecable, su porte pulcro y su conocimiento de las buenas maneras. En ese contexto, Manuel Nelson se erigió como el guardián de esta estampa. Durante décadas, su presencia en el centro de la ciudad fue constante, siempre ataviado con trajes de corte clásico, sombreros, guantes o bastones, desafiando el calor marabino con una gracia y distinción inigualables.
La Plaza Baralt fue su escenario predilecto. En los tiempos de mayor esplendor, este lugar era el corazón palpitante, el centro nervioso de la urbe. Allí se desarrollaba el comercio más vibrante, se concretaban negocios importantes y se tejía la vida social de la alta sociedad y la clase emergente. Nelson era parte de ese paisaje vital, un recordatorio andante de “la Maracaibo de siempre”, una ciudad cosmopolita, próspera y orgullosa de su historia.
Legado de estilo y tradición
Para las generaciones que crecieron viéndolo, Manuel Nelson representaba la tradición, la disciplina y el buen gusto. Su estilo trascendió la moda para convertirse en un acto de resistencia cultural, manteniendo viva la memoria de una época donde el decoro era un valor esencial. Se convirtió en un referente obligado para fotógrafos, cronistas y artistas que buscaban capturar la esencia de la zulianidad en una sola imagen.
“Manuel Nelson fue la prueba de que la elegancia no se improvisa, sino que se lleva con dignidad. Su presencia era una lección de historia y estilo en medio de la modernidad. Se va el último testigo con bastón de la Maracaibo petrolera y comercial,” expresó un reconocido historiador local.
La noticia de su deceso ha generado una ola de reacciones en redes sociales y medios de comunicación, donde ciudadanos de todas las edades rinden homenaje a este personaje que, con su sola presencia, dignificaba los espacios que habitaba.
Se espera que en las próximas horas se ofrezcan detalles sobre los actos fúnebres de este ilustre marabino, cuyo legado no se mide en obras de cemento o grandes fortunas, sino en la huella indeleble de distinción y gentilicio que dejó en el alma de Maracaibo. Su partida marca el fin de una era y deja un vacío en el paisaje urbano de la capital zuliana, extendemos las condolencias a sus hijos Willy Nelson y Winalba Nelson.
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