
El equipo europeo resiste la embestida final de Estados Unidos en una jornada individual de infarto y se lleva la Ryder Cup (13-15), logrando su sexta victoria en las últimas ocho ediciones.
La Ryder Cup, el gran evento bienal del golf y el tercer acontecimiento deportivo más seguido del planeta, aterrizó en la capital del mundo, Nueva York, en el majestuoso y temido campo de Bethpage Black. Con la presencia de figuras como Donald Trump y Michael Jordan en primera fila, y el duelo en los fairways entre el número uno mundial, Scottie Scheffler, y el rock star del golf, Bryson DeChambeau, la puesta en escena americana fue perfecta.
Estados Unidos había diseñado la obra de teatro ideal, pero olvidó el guion de la derrota. A pesar de una épica e inédita remontada de última hora, Europa resistió el orgulloso y emocionante ataque en los duelos individuales para sentenciar un ajustado 13 a 15. El equipo del viejo continente no solo retuvo la corona ganada hace dos años en Roma, sino que demostró una exhibición de personalidad, juego en equipo y la capacidad de vencer en el ambiente más hostil.
La batalla de Bethpage: Una remontada que rozó la historia
El triunfo europeo se engrandece por el carácter heroico de la resistencia local. Estados Unidos firmó una jornada dominical de récord, sumando 8,5 de los 12 puntos posibles en los duelos individuales, una hazaña nunca vista que llevó la tensión hasta el último hoyo.
La clave de la victoria europea residió en la ventaja amasada durante los primeros dos días. Los hombres de azul llegaron al «Domingo de los Solteros» con una renta histórica de siete puntos (11,5 a 4,5) tras dominar los foursomes y fourballs. Retener la copa parecía un paseo, pero se convirtió en un camino de espinas.
El equipo local se lanzó al ataque, recortando distancias con victorias tempranas. El punto del noruego Viktor Hovland, ausente por lesión, que se repartió con Harris English (medio punto para cada equipo) fue el único respiro. El momento cumbre de la tensión llegó cuando Young venció a Rose, Thomas a Fleetwood, y Jon Rahm caía por 4&3 ante Schauffele, colocando el miedo en el cuerpo de los europeos.
Sin embargo, el sueco Ludvig Åberg (2&1 a Cantlay) dio el primer punto completo a Europa y desató la calma. A pesar de que Scheffler batió a Rory McIlroy y DeChambeau luchó hasta el empate contra Matt Fitzpatrick tras ir cinco abajo, la sangre fría europea se impuso.
El veterano irlandés Shane Lowry, un jugador que respira el espíritu de la Ryder, fue quien ató el medio punto vital ante Russell Henley en el hoyo 18 para asegurar la retención del trofeo. Instantes después, Tyrrell Hatton sellaba la victoria definitiva al arañar otro medio punto ante Collin Morikawa, garantizando el triunfo sin depender de nadie más.
Dominio histórico en territorio hostil
Con esta victoria, Europa amplía su dominio histórico en el torneo. Desde que en 1979 se incorporó a los jugadores continentales al equipo británico, Europa suma 13 victorias por 9 de Estados Unidos. La secuencia es demoledora: 11 de las últimas 15 ediciones y 6 de las últimas 8 han sido para el equipo azul.
Vencer en Bethpage Black tiene un significado especial, ya que es la primera derrota de un equipo local desde el «Milagro de Medinah» en 2012, cuando la Europa de Olazábal protagonizó una remontada épica. Esta quinta victoria en suelo americano (tras 1987, 1995, 2004 y 2012) sabe a gloria para los campeones.
Vía El País/Diario República.com



