
El médico y ambientalista Elio Ríos Serrano analiza la problemática de los incendios forestales en Venezuela durante la estación seca y bajo la influencia del fenómeno de El Niño, destacando que la gran mayoría de estos siniestros son provocados por la acción humana y subrayando la necesidad prioritaria de fortalecer la educación ambiental y adoptar medidas preventivas para proteger la biodiversidad.
Por Rosa Ríos
La Semana de la Prevención de los Incendios Forestales se conmemora como una fecha clave para concienciar a la sociedad sobre la preservación de los ecosistemas. Esta iniciativa fue establecida en 2007 durante el V Congreso Internacional sobre Incendios Forestales, celebrado en Valencia, España, con el objetivo de impulsar acciones globales frente a una amenaza que atenta anualmente contra la flora, la fauna y los suelos.
Educación ambiental frente al impacto del fenómeno de El Niño
El médico y ambientalista Elio Ríos Serrano señala que el panorama actual se ve agravado por la influencia del fenómeno de El Niño. Esta condición climática disminuye drásticamente las precipitaciones en el estado Zulia y en toda Venezuela, resecando la vegetación y acumulando gran cantidad de material vegetal seco —la llamada yesca— que propicia la rápida propagación de las llamas.
Ríos Serrano enfatiza que la inmensa mayoría de los siniestros no responden a causas naturales, sino a intervenciones humanas irresponsables. Ante este escenario, sostiene que la educación ambiental constituye la herramienta prioritaria para transformar la relación del ser humano con la naturaleza y evitar pérdidas ecológicas irreversibles.
Medidas prácticas para evitar desastres en los bosques
Durante la época de sequía, la vulnerabilidad de los ecosistemas se incrementa significativamente. Para reducir los riesgos de conflagración en zonas rurales, áreas boscosas y espacios comunitarios, el especialista recomienda aplicar medidas preventivas estrictas:
Erradicar la práctica de la roza y quema en las labores agrícolas.
Evitar arrojar cigarrillos encendidos en carreteras o áreas verdes.
No desechar basura ni residuos en el monte, especialmente envases de vidrio o plástico transparente, los cuales actúan como lupas ante la radiación solar.
Extremar las precauciones al encender fogatas en predios rurales, senderos de excursión y campamentos.
Un impacto devastador para el ecosistema venezolano
Un incendio forestal trasciende la destrucción de árboles; destruye el hábitat de la fauna silvestre, altera el equilibrio hidrológico, degrada los suelos y pone en peligro la salud y la seguridad de las comunidades aledañas.
Ríos Serrano concluye con un exhorto a la ciudadanía para asumir un rol activo en la protección del patrimonio natural del país: la prevención cotidiana es la única garantía para mitigar el impacto del cambio climático y asegurar la continuidad de los bosques venezolanos para las presentes y futuras generaciones.






