
Una coalición internacional compuesta por 42 organizaciones de hinchas y asociaciones de aficionados de los cinco continentes lanzó este jueves 20 de agosto una petición formal para exigir la dimisión inmediata del presidente de la FIFA, Gianni Infantino. La movilización surge tras el fracasado proyecto «FIFA Forward Enterprise» (FFE) y la creciente pérdida de confianza interna, reclamando una transformación estructural profunda en la gobernanza del organismo rector del fútbol mundial.
Las estructuras de poder en el fútbol internacional enfrentan una presión sin precedentes. Mediante un comunicado conjunto difundido este jueves, un bloque masivo de seguidores —que incluye a la Asociación de Aficionados al Fútbol de Europa (FSE), el Consejo de Aficionados Independientes de Norteamérica y entidades de países como España, Brasil, Inglaterra, Francia y Australia— oficializó su rechazo categórico a la actual directiva del organismo.
El detonante: El proyecto FFE y la falta de transparencia
La inconformidad de las bases se agudizó tras el intento de la FIFA de crear una filial comercial denominada FIFA Forward Enterprise, concebida para transferir a inversores privados el 20 % de los derechos de explotación de las grandes competiciones, incluido el Mundial, por una valoración estimada en 20.000 millones de dólares.
Aunque el propio Infantino retiró la iniciativa el pasado 31 de julio ante la fuerte resistencia de federaciones, ligas y jugadores, los colectivos de aficionados denunciaron que la propuesta se negoció en secreto y a espaldas de los actores principales del balompié. «Una persona que traiciona repetidamente al fútbol y se burla de nuestro deporte ha perdido el derecho a liderarlo», señalaron los firmantes en el documento.
Acumulación de conflictos y grietas en la cúpula directiva
La petición de dimisión también recopila cuestionamientos previos hacia la gestión de Infantino, tales como:
Las gestiones vinculadas al proyecto de la Superliga europea.
La fallida propuesta de disputar la Copa del Mundo cada dos años.
Las políticas de precios aplicadas a la boletería para el Mundial de 2026, catalogadas por los hinchas como excluyentes y excesivamente mercantilizadas.
Este escenario de crisis institucional se vio acentuado esta misma semana con la salida de Kevin Lamour, quien se desempeñaba como director de operaciones de la FIFA, tras cuestionar públicamente la opacidad del organismo. Su renuncia se sumó al distanciamiento público de Sándor Csányi, presidente de la Federación Húngara de Fútbol y vicepresidente de la FIFA, quien se convirtió en el quinto alto jerarca en apartarse de la línea del mandamás suizo-italiano.
Ante el congreso previsto para marzo de 2027, en el cual Infantino aspira a buscar un cuarto mandato, la coalición global insiste en que la salida del actual presidente y la apertura de canales transparentes de consulta con jugadores, clubes y aficionados son requisitos indispensables para rescatar la credibilidad institucional del fútbol.
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