
El conjunto italiano remontó de forma épica ante el Dortmund, mientras que el club turco resistió en Turín para eliminar a la Juventus.
La gesta histórica de la diosa en Bérgamo
El fútbol europeo vivió una de esas noches mágicas donde la lógica se rinde ante el ímpetu. En el Gewiss Stadium, la Atalanta de Gian Piero Gasperini saltó al césped con la difícil misión de revertir el 0-2 encajado en territorio alemán. Lo que siguió fue una exhibición de carácter y fútbol ofensivo que terminó por desmantelar las aspiraciones del Borussia Dortmund. El equipo de la «Diosa» no solo buscó el resultado, sino que dominó los tiempos de un partido que quedará grabado en la memoria de sus aficionados.
Desde el pitido inicial, el conjunto bergamasco asfixió la salida de un Dortmund que nunca logró descifrar la presión alta de los locales. La remontada comenzó a fraguarse en una primera mitad eléctrica. Scamacca abrió la lata aprovechando un balón suelto en el área, inyectando una dosis de adrenalina al estadio. Poco antes del descanso, Zappacosta puso el 2-0 con un disparo cruzado que igualaba la eliminatoria global, dejando todo abierto para el complemento.
Dramatismo y sentencia en el tiempo reglamentario
La segunda parte mantuvo la intensidad, con una Atalanta volcada al ataque. Al minuto 57, Pasalic conectó un remate certero para poner el 3-0, un marcador que le daba la vuelta definitiva al global. Sin embargo, la Champions League no conoce de trámites sencillos. Adeyemi, en una de las pocas concesiones de la zaga italiana, descontó para el Dortmund, poniendo el global 3-3 y silenciando momentáneamente las gradas ante la inminente prórroga.
Cuando el cansancio empezaba a hacer mella y el tiempo suplementario parecía inevitable, llegó la jugada decisiva. Una internada en el área forzó el error de Bensebaini, quien cometió un penal infantil en los minutos finales. El joven Samardzic asumió la responsabilidad con una frialdad asombrosa, engañando al portero para firmar el 4-1 definitivo. Con un global de 4-3, la Atalanta certificó su regreso a la élite de los ocho mejores clasificados desde esta fase.
Resistencia turca ante el asedio de la juventus
Mientras Bérgamo celebraba, en Turín se gestaba otra historia de supervivencia. El Galatasaray llegaba con una ventaja considerable tras el partido de ida, pero enfrentar a la Juventus en su feudo siempre representa un desafío mayúsculo. La «Vecchia Signora», herida en su orgullo, salió decidida a buscar la épica, incluso cuando las circunstancias se pusieron en su contra tras la expulsión de Kelly, que dejó al equipo de Thiago Motta con diez hombres.
A pesar de la inferioridad numérica, el cuadro piamontés rozó el milagro. Locatelli marcó de penal antes del descanso, y en un segundo tiempo de puro corazón, Gatti y McKennie pusieron el 3-2 en el marcador, llevando el encuentro a la prórroga ante el asombro del público internacional. No obstante, el desgaste físico pasó factura a los locales en el tiempo extra.
Definición en la prórroga y futuro europeo
En el suplemento, el Galatasaray aprovechó los espacios dejados por una defensa exhausta. El delantero nigeriano Osimhen apareció en el momento justo para enfriar las esperanzas italianas, y minutos después, Yilmaz sentenció el encuentro. Aunque la Juventus ganó el partido de vuelta por 3-2, el abultado global de 7-5 otorgó la clasificación a los turcos.
Con estos resultados, el sorteo depara cruces de alto voltaje. La Atalanta deberá prepararse para un desafío de primer nivel ante el Arsenal o el Bayern, mientras que el Galatasaray viajará a Inglaterra para medir fuerzas contra el Liverpool o el Tottenham.
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