
Sumario:
Con un registro adverso de tres victorias y nueve derrotas, el conjunto dirigido por Henry Blanco se convierte en el primer equipo eliminado del Round Robin, cerrando una racha negativa que inició en el cierre de la ronda regular.
Un adiós prematuro para el primer clasificado
Después de haber sido el primer equipo en asegurar su boleto al Round Robin, Bravos de Margarita se ha convertido sorpresivamente en el primero en despedirse de la contienda. Esta eliminación marca una de las debacles más notorias en la historia reciente del beisbol invernal venezolano. Todo comenzó tras sellar su pase al «todos contra todos», cuando el conjunto insular cerró la ronda regular con seis derrotas consecutivas. Aunque iniciaron la semifinal con un triunfo esperanzador, la tropa de Henry Blanco no logró mantener el nivel y consumó su salida el martes al caer 7-5 ante Navegantes del Magallanes en Porlamar.
El fortín de Guatamare perdió su fuerza
Incluso antes del veredicto oficial, el panorama ya era sombrío. Tras perder contra Caribes de Anzoátegui, Bravos quedó imposibilitado de alcanzar las diez victorias, cifra que históricamente garantiza un lugar en la final sin depender de juegos extra. Uno de los factores determinantes fue el desplome como locales. El estadio Nueva Esparta, conocido como el fortín de Guatamare, no brindó la seguridad de antaño. El equipo perdió seis de sus siete compromisos en casa durante esta fase, logrando su única victoria en la isla el pasado 7 de enero.
Rendimiento ofensivo por debajo del promedio
Estadísticamente, el desempeño de los insulares ha sido el más deficiente de la instancia semifinal. El equipo ocupa el último lugar en departamentos clave como promedio colectivo con .276, porcentaje de embasado con .366 y slugging con .421. Apenas conectaron 11 cuadrangulares y su promedio de carreras anotadas es de 5.17 por encuentro. Si bien esta cifra podría parecer aceptable en otros contextos, en una postemporada donde el líder promedia más de ocho carreras por juego, la ofensiva de Margarita resultó insuficiente para competir.
El pitcheo fue el punto de quiebre
El problema más grave no residió en el madero, sino en el montículo. Bravos es el único equipo con una efectividad superior a los siete puntos, registrando un alarmante 7.36. Además, son últimos en whip con 1.85 y penúltimos en ponches con apenas 71. El descontrol fue la constante, acumulando 65 boletos otorgados, la cifra más alta de este Round Robin. Los lanzadores carecieron del comando necesario para frenar a las ofensivas rivales en los momentos de apremio.
Refuerzos y decisiones que no funcionaron
El colapso fue integral. Los refuerzos seleccionados para potenciar el roster no cumplieron con las expectativas: Gorkys Hernández estuvo lejos de su nivel habitual, José Rondón no logró encender su madero y Darién Núñez no aportó la solvencia esperada al bullpen. A esto se sumaron decisiones cuestionables desde el cuerpo técnico, posiblemente forzadas por el bajo rendimiento general de los jugadores. La versión de Bravos que clasificó el 17 de diciembre se desvaneció, dejando una sombra de lo que fue uno de los equipos más sólidos de la campaña 2025-2026.
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