
La Roja no pasó del empate sin goles en su estreno mundialista ante una rocosa selección africana, liderada por un veterano guardameta de 40 años sin equipo que detuvo el ataque español.
El debut de la selección española en la Copa del Mundo no cumplió con las expectativas de su cartel de favorita. En un encuentro disputado este lunes 15 de junio bajo las perfectas condiciones climatológicas del estadio techado de Atlanta, España firmó un amargo empate 0-0 ante Cabo Verde, evidenciando una preocupante falta de ritmo y fluidez en la circulación del balón.
El seleccionador Luis de la Fuente sorprendió en su pizarra inicial colocando a Gavi como extremo izquierdo, una apuesta que no generó el peso ofensivo esperado. La presión sobre el banquillo español se hizo notar con el paso de los minutos, reflejada de forma anecdótica en el propio técnico, quien prescindió de su corbata para el segundo tiempo tras una primera mitad de atasco táctico.
Bloque bajo y un héroe inesperado
El mediocampo español acusó la falta de precisión de Pedri, cuyos inusuales errores en la entrega facilitaron el plan defensivo de Cabo Verde. El combinado africano se plantó con un bloque bajo muy compacto que clausuró los carriles internos.
Ante el cerrojo, el principal argumento de España fue Marc Cucurella, quien acaparaba los focos tras oficializarse su fichaje por el Real Madrid en las últimas 24 horas. El lateral izquierdo generó las ocasiones más claras del primer acto sirviendo balones al área:
Minuto 38: Ferran Torres estrelló un remate en el poste.
Minuto 43: Vozinha, el guardameta caboverdiano, inició su exhibición deteniendo un disparo de Ferran y, acto seguido, un cabezazo a bocajarro de Laporte.
La gran historia del partido la protagonizó el propio Vozinha. A sus 40 años, actualmente sin equipo tras salir del Chaves portugués y con un valor de mercado de apenas 50.000 euros según Transfermarkt, el portero se convirtió en una muralla infranqueable.
Ni el talento de Lamine Yamal pudo romper el muro
En el polo opuesto de las cotizaciones, Lamine Yamal —el futbolista más valioso del torneo con 200 millones de euros junto a Erling Haaland— ingresó al terreno de juego para disputar los últimos 20 minutos. Aunque el joven extremo desató la locura del público en Atlanta y buscó el desborde constante por la banda derecha, la falta de pegada penalizó a España.
Los intentos sucesivos de Fabián, Oyarzabal y Mikel Merino se estrellaron una y otra vez contra la zaga africana, donde destacó la sólida marca del central Pico Lopes. La frustración española casi se transforma en catástrofe en el minuto 89, cuando Disney Borges firmó el único remate a puerta de Cabo Verde, obligando a intervenir a Unai Simón para evitar una derrota histórica.
El peso de la historia reciente
El pitido final desató la euforia en la expedición caboverdiana y encendió las alarmas en el entorno de la Roja. Este tropiezo reaviva las dudas estadísticas de España en la gran cita del fútbol: desde que se coronó campeona en Sudáfrica 2010, la selección ibérica solo ha podido ganar tres partidos mundialistas en total (uno por edición) y no ha logrado superar ninguna ronda de eliminación directa.
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