
Con una exhibición ofensiva en la primera parte, el equipo de Simeone asegura su presencia entre los cuatro mejores de la Copa del Rey.
El estadio Metropolitano vivió una noche de euforia donde el Atlético de Madrid no dejó lugar a la especulación. Desde el pitido inicial, los locales impusieron un ritmo vertiginoso que desbordó por completo la propuesta defensiva del Betis. La intensidad en la presión y la eficacia de cara a puerta permitieron que la eliminatoria quedara prácticamente sentenciada antes de pasar por los vestuarios, devolviendo la ilusión a una grada que anhela volver a ver a su equipo levantar el trofeo copero.
Un vendaval rojiblanco durante los primeros cuarenta y cinco minutos
La primera parte fue un monólogo del conjunto madrileño. La fluidez en el centro del campo permitió que las transiciones fueran letales. El encargado de abrir la lata fue David Hancko, quien aprovechó su presencia en el área para adelantar a los suyos. Lejos de conformarse, el Atlético mantuvo la ambición. Giuliano Simeone, con la garra que le caracteriza, anotó el segundo tras una gran acción colectiva, demostrando que se ha ganado un puesto de peso en el esquema táctico.
Antes de que el colegiado señalara el descanso, Ademola Lookman puso la guinda a una primera mitad perfecta. El atacante aprovechó un desajuste en la zaga bética para definir con frialdad y colocar el tres a cero en el marcador. El Betis, desconcertado, apenas pudo inquietar la portería defendida por el cuadro local, marchándose al vestuario con la difícil tarea de buscar una remontada épica que nunca llegó a vislumbrarse.
Control absoluto y la sentencia definitiva de Antoine Griezmann
En el complemento, el guion del encuentro no sufrió grandes variaciones. Si bien el Atlético de Madrid bajó una marcha en la intensidad para gestionar los esfuerzos físicos, nunca perdió el control del esférico. El Betis intentó realizar ajustes tácticos y dar entrada a jugadores de refresco, pero la solidez defensiva de los rojiblancos anuló cualquier intento de reacción por parte de los visitantes.
La sentencia definitiva llegó en el minuto 62. Antoine Griezmann, el líder espiritual del ataque atlético, apareció para firmar el cuarto tanto de la noche. Con una definición llena de clase, el francés cerró cualquier debate sobre el resultado y permitió que el tramo final del partido fuera un trámite para los locales. La gestión de los minutos restantes sirvió para que el cuerpo técnico rotara piezas pensando en los próximos compromisos ligueros.
El sueño de romper una sequía que dura trece años
Este resultado no solo significa el acceso a las semifinales, sino que también supone una inyección de moral histórica. El Atlético de Madrid no levanta la Copa del Rey desde aquella mítica final de 2013 y, curiosamente, no ha vuelto a disputar una final del torneo desde entonces. La contundencia mostrada ante el Betis posiciona a los de Simeone como uno de los grandes favoritos para romper esa racha y volver a saborear la gloria en una competición que siempre ha sido especial para la afición del Metropolitano.
www.diariorepublica.com



