
Sumario
En un giro inesperado dentro del Allianz Arena, el Augsburg remontó un marcador adverso para vencer 2-1 al Bayern Múnich, terminando con una racha de 27 partidos invictos del líder y reafirmando su papel como el «verdugo» oficial del gigante bávaro en momentos críticos de la temporada.
Un muro contra la racha de imbatibilidad bávara
El Bayern Múnich sufrió este sábado un golpe de realidad en la Bundesliga al encajar su primera derrota de la temporada frente al Augsburg. Lo que parecía un trámite para el equipo de casa terminó convirtiéndose en una noche para el olvido. La caída por 2-1 no solo representa la pérdida de tres puntos, sino el fin de una hegemonía que se extendía desde marzo del año pasado, dejando a los aficionados locales en un silencio sepulcral tras el pitido final.
El partido tuvo un cierre dramático que pudo cambiar el destino del encuentro. En la última jugada, Michael Olise tuvo en sus botas el gol del empate, pero su potente remate se estrelló violentamente contra el travesaño. Esa madera no solo rechazó el balón, sino también la esperanza del Bayern de salvar su récord de imbatibilidad, confirmando que la suerte esta vez no vestía de rojo.
El verdugo histórico vuelve a escena en Múnich
Para el Augsburg, esta victoria no es una casualidad aislada, sino una reafirmación de su capacidad para desestabilizar al coloso alemán. El conjunto visitante ya era recordado por haber cortado en 2014 una racha aún más impresionante de 53 encuentros sin perder del Bayern. Doce años después, han vuelto a vestirse de verdugos para frenar una serie de 27 partidos invictos, demostrando que tienen la fórmula para desactivar el sistema bávaro incluso en los escenarios más hostiles.
La diferencia de realidades antes del inicio era abismal. El Bayern llegaba con un récord histórico de 50 puntos y una diferencia de goles de +57 en apenas 18 jornadas. Por el contrario, el Augsburg navegaba en la incertidumbre, sin conocer la victoria desde diciembre y con el fantasma del descenso acechando en la clasificación. Sin embargo, el fútbol volvió a demostrar que las estadísticas no juegan cuando el balón comienza a rodar.
Crónica de una remontada forjada con disciplina
El encuentro comenzó siguiendo el guion previsto. El Bayern tomó la ventaja gracias a un certero cabezazo de Hiroki Ito, quien aprovechó un servicio preciso de Michael Olise desde el tiro de esquina. Durante la primera mitad, el dominio local fue constante, aunque el Augsburg ya avisaba con transiciones rápidas; de hecho, Robin Fellhauer estuvo a punto de igualar antes del descanso con un disparo que también impactó en el larguero, anticipando la fragilidad defensiva del líder.
En el segundo tiempo, la intensidad del equipo visitante aumentó proporcionalmente al exceso de confianza del Bayern. Al minuto 75, Arthur Chaves igualó el marcador con un testarazo tras un córner, superando la estirada de Jonas Urbig. El desconcierto local fue aprovechado solo seis minutos después, cuando Han-Noah Massengo conectó un centro de Dimitrios Giannoulis para sellar el 2-1 definitivo. Con este resultado, el Augsburg respira en la tabla y el Bayern deberá replantear su estrategia para mantener su dominio en la liga.
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