
El club azulgrana denuncia errores reglamentarios graves y falta de intervención del Var tras su eliminación frente al Atlético de Madrid.
Un nuevo capítulo en el conflicto institucional
El Fútbol club Barcelona ha oficializado este jueves una segunda queja formal ante los estamentos de la Uefa. Esta decisión surge tras el rechazo inicial de su primer reclamo presentado inmediatamente después del partido de vuelta contra el Atlético de Madrid. La directiva blaugrana sostiene con firmeza que las decisiones tomadas durante el encuentro no solo fueron erróneas, sino que «no respetaron las Reglas del Juego», vulnerando la integridad de la competición en una fase crítica de la Champions league.
La institución catalana afirma que los fallos arbitrales no fueron meras interpretaciones subjetivas, sino la «consecuencia de una aplicación incorrecta del reglamento y de la falta de intervención adecuada del Var». El malestar en el seno del club es profundo, especialmente tras un cruce de cuartos de final donde el equipo terminó con las expulsiones de Pau Cubarsí y Eric García, situaciones que, a juicio del club, condicionaron injustamente el planteamiento táctico y el esfuerzo físico de la plantilla.
El impacto de las jugadas polémicas en el marcador
El eje central del reclamo se enfoca en la omisión de dos jugadas de penal que, según el Barcelona, fueron ignoradas tanto por el juez principal como por el equipo de videoarbitraje. Para los responsables de la entidad, «la acumulación de estos errores ha tenido un impacto directo en el desarrollo de los partidos y en el resultado final». El club argumenta que, de haberse aplicado la normativa vigente, el escenario del partido de vuelta en el estadio Metropolitano habría sido radicalmente distinto.
Más allá de la frustración deportiva, la directiva señala que esta eliminación, marcada por la controversia, genera «perjuicios deportivos y económicos significativos al club». Los ingresos por avanzar a semifinales y la visibilidad de la marca se ven truncados por lo que consideran una injusticia técnica. Con esta acción, el Barcelona busca colaborar con la Uefa para «mejorar el sistema arbitral» y lograr una aplicación del reglamento que sea «más rigurosa, justa y transparente» para todos los participantes.
El antecedente de la ida y el rechazo inicial
La tensión entre el Barcelona y la Uefa ya había escalado tras el partido de ida. En aquel encuentro, ganado por los colchoneros 2-0, el club catalán reclamó una mano de Marc Pubill que no fue sancionada. Sin embargo, la Uefa declaró dicha queja como «inadmisible», argumentando que las decisiones de campo son definitivas una vez finalizado el choque.
Esta negativa no ha frenado las intenciones de Joan Laporta y su junta, quienes consideran que el silencio administrativo o el rechazo por forma solo agravan la desprotección de los clubes ante errores tecnológicos evidentes. Con este segundo recurso, el Barcelona agota las vías diplomáticas y administrativas en Nyon, esperando que se abra un expediente de revisión que siente un precedente sobre el uso del Var en la máxima competición europea. El fútbol continental queda a la espera de la respuesta definitiva de la Uefa ante esta crisis de confianza.
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