
La mayoría de los venezolanos identifica al beisbol como la disciplina más popular mientras el fútbol lidera la práctica informal.
El debate sobre cuál es el deporte nacional ha cobrado una nueva relevancia tras las recientes declaraciones del exintegrante de la selección nacional, José Manuel Rey. El histórico defensor central de la Vinotinto encendió las redes sociales al cuestionar la hegemonía histórica del beisbol, sugiriendo que la infraestructura y la participación popular favorecen al balompié. Sin embargo, los datos recientes muestran una realidad dividida entre la percepción de espectáculo y el ejercicio cotidiano de los ciudadanos.
Percepción de popularidad frente a la práctica real
Un estudio de opinión reciente revela que nueve de cada diez personas afirman que el deporte más popular en el país sigue siendo el beisbol. Esta cifra refleja el peso cultural de la «pelota caliente» y su éxito exportando figuras a las grandes ligas. No obstante, al analizar qué se juega realmente en las calles, los números cambian drásticamente. El 42,5% de los encuestados opina que el fútbol es el deporte más practicado de forma informal, superando al 31,8% que señala al beisbol en este apartado específico.
El argumento de la infraestructura y visibilidad
Esta discrepancia entre lo que se ve en televisión y lo que se vive en los barrios fue el eje central del comentario de José Manuel Rey. El exfutbolista señaló en un podcast que, aunque el beisbol ha logrado hitos históricos con pocos equipos, el fútbol posee una base mucho más amplia. Según Rey, basta con observar desde un avión para notar que existen cientos de canchas de fútbol por cada diamante de beisbol, lo que facilitaría una práctica masiva que no siempre se refleja en los medios de comunicación.
Un fenómeno social en constante evolución
La discusión no se limita a la cantidad de estadios, sino a la accesibilidad. El fútbol requiere apenas una pelota y un espacio reducido, lo que justifica ese 42,5% de preferencia en la práctica informal. Por el contrario, el beisbol mantiene su estatus de «deporte rey» gracias a su estructura profesional y la tradición familiar. Esta dualidad sugiere que el país vive una transición donde la pasión se divide entre el diamante y el césped, redefiniendo la identidad deportiva nacional para las nuevas generaciones.
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