
El conjunto parisino se impone por 5-4 en un duelo frenético marcado por la eficacia goleadora de sus estrellas ofensivas.
El Parque de los Príncipes fue testigo de una de las noches más vibrantes en la historia reciente de las competiciones europeas. En el marco del partido de ida de las semifinales, el Paris Saint-Germain logró una victoria ajustada pero vital por 5-4 frente a un Bayern de Múnich que nunca bajó los brazos. El encuentro cumplió con las expectativas de una final anticipada, ofreciendo un intercambio constante de golpes que deja la eliminatoria totalmente abierta para el choque de vuelta en tierras alemanas.
Un inicio arrollador de los locales
Desde el pitido inicial, el equipo dirigido por Luis Enrique mostró una ambición desmedida. La presión alta surtió efecto rápidamente, permitiendo que las transiciones rápidas castigaran la espalda de la defensa bávara. Fue Joao Neves quien abrió el marcador con un potente disparo desde la frontal del área, estableciendo el ritmo de lo que sería un festival de goles. El mediocampista portugués no solo controló los tiempos del juego, sino que se sumó al ataque con una llegada que sorprendió a la zaga visitante.
El protagonismo de las bandas parisinas
La gran diferencia en el marcador la marcaron Khvicha Kvaratskhelia y Ousmane Dembélé. El atacante georgiano, con su característico regate eléctrico, firmó un doblete de antología que puso en pie a toda la grada. Por su parte, el internacional francés Dembélé volvió a ser ese jugador determinante y punzante, anotando otros dos tantos que evidenciaron las carencias defensivas del Bayern en las transiciones defensivas. La conexión entre ambos extremos fue el principal dolor de cabeza para el técnico del cuadro bávaro durante los noventa minutos.
Reacción alemana y desenlace incierto
A pesar del vendaval ofensivo del cuadro local, el Bayern de Múnich demostró por qué es uno de los gigantes del continente. Con cuatro goles a su favor, el equipo alemán logró recortar distancias de forma sistemática, aprovechando cada desatención de la zaga parisina. Este resultado de 5-4 deja un escenario de máxima tensión para el partido en el Allianz Arena, donde el valor de los goles y la solidez defensiva decidirán quién obtiene el billete para la gran final europea. El PSG viaja con ventaja, pero con la lección aprendida de que ante los bávaros nada está sentenciado.
www.diariorepublica.com






