
Con un doblete de Dembélé, el cuadro parisino eliminó al Liverpool con un contundente global de cuatro a cero.
Un dominio absoluto en territorio inglés
El Paris Saint-Germain reafirmó su candidatura al trono europeo con una exhibición de madurez y contundencia en uno de los escenarios más imponentes del mundo. El conjunto dirigido por Luis Enrique no solo gestionó la ventaja obtenida en el partido de ida, sino que salió a proponer un fútbol asociativo que desactivó por completo la presión característica del Liverpool. Desde los primeros compases, el equipo francés mostró una solidez defensiva envidiable, liderada por un Marquinhos imperial que cortó cualquier intento de rebelión por parte de los locales.
La atmósfera de Anfield, conocida por propiciar remontadas históricas, se fue apagando a medida que los minutos transcurrían y el balón permanecía bajo el control del conjunto visitante. El centro del campo parisino dictó el ritmo del encuentro, obligando a los dirigidos por Jürgen Klopp a correr tras sombras y a desesperarse ante la falta de espacios.
El factor determinante de Ousmane Dembélé
La gran figura de la noche fue, sin lugar a dudas, Ousmane Dembélé. El atacante francés atraviesa el mejor momento de su carrera y lo demostró con una actuación clínica frente al arco defendido por Alisson Becker. El primer tanto llegó tras una transición rápida donde la velocidad del «Mosquito» dejó atrás a la zaga inglesa, definiendo con una sutileza que dejó sin opciones al guardameta brasileño.
No conforme con el uno a cero, Dembélé volvió a golpear antes de finalizar el encuentro. En una jugada individual de alta factura, recortó hacia el centro y sacó un disparo potente que sentenció la eliminatoria. Con este doblete, el extremo no solo aseguró la victoria por dos a cero en territorio británico, sino que cerró un marcador global de cuatro a cero que refleja la superioridad táctica mostrada por el PSG en ambos enfrentamientos.
Camino a la gloria europea
Con este resultado, el Paris Saint-Germain se instala nuevamente entre los cuatro mejores equipos del continente. La clasificación a semifinales supone un golpe de autoridad para un proyecto que busca desesperadamente su primera corona en la máxima competición de clubes. El orden táctico y la pegada mostrada en esta serie invitan al optimismo de la afición parisina, que ve en este plantel una mezcla ideal de juventud y experiencia.
Ahora, el equipo de la capital francesa queda a la espera de conocer a su próximo rival. El cruce saldrá del enfrentamiento entre el Real Madrid y el Bayern Múnich, una serie que se mantiene abierta con una ligera ventaja de dos a uno. Independientemente del oponente, este PSG ha demostrado que tiene los argumentos necesarios para competir contra cualquier gigante de Europa.
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