
España y la UEFA plantean como escenario del duelo contra Argentina, mientras la Conmebol mantiene sus reservas sobre la neutralidad.
La planificación de la Finalíssima ha tomado un nuevo e intenso rumbo en las últimas horas. Tras semanas de incertidumbre sobre el encuentro que debe enfrentar a la selección de España, campeona de la Eurocopa, y a la selección de Argentina, vigente monarca de la Copa América, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha movido ficha de manera oficial. La propuesta española sitúa a la capital del país como el epicentro del fútbol mundial, planteando el Santiago Bernabéu como el escenario ideal para este choque de titanes.
El respaldo de la organización europea
Según ha trascendido a través de la Cadena SER, la UEFA ya habría dado su visto bueno a la opción madrileña. La federación continental considera que la infraestructura del estadio del Real Madrid garantiza el éxito comercial y logístico que un evento de esta magnitud requiere. Aunque inicialmente se barajaron opciones en Doha, Catar, la reactivación de las competiciones en territorio qatarí no parece haber frenado el deseo de la RFEF de traer el trofeo a suelo europeo.
Las dudas en el bando sudamericano
Sin embargo, el consenso no es total. El principal obstáculo en este momento radica en la postura de la Conmebol y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Desde el entorno de la albiceleste se percibe que jugar en el Santiago Bernabéu otorgaría una ventaja competitiva excesiva al combinado español, eliminando el concepto de campo neutral que tradicionalmente rige estos torneos intercontinentales.
Alternativas sobre la mesa internacional
Ante la resistencia argentina, han comenzado a sonar con fuerza otras ciudades europeas que podrían ofrecer ese equilibrio de neutralidad. Lisboa, Roma y París aparecen como alternativas en la recámara. Estas sedes cuentan con el beneplácito de la AFA, que busca un entorno donde su afición pueda desplazarse sin sentir que juega en territorio visitante. La decisión debe tomarse con urgencia, ya que la fecha prevista del 27 de marzo deja poco margen de maniobra para la logística de las entradas y los viajes.
Un calendario marcado por la urgencia
A pesar de las discrepancias sobre la ubicación, el acuerdo sobre la fecha parece sólido. Tanto la UEFA como la Conmebol mantienen el 27 de marzo como el día clave para la disputa del título. La presión es máxima para todas las partes implicadas, que deben resolver sus diferencias en las próximas horas para evitar que el prestigio de la Finalíssima se vea empañado por la falta de organización. La pelota, como suele decirse, está ahora en el tejado de los dirigentes sudamericanos.
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