
La selección española goleó tres por cero a Austria en el mundial, rompiendo una racha de dieciséis años sin ganar un partido de eliminación directa en el torneo global.
El camino de España en la Copa del Mundo 2026 ha encontrado un referente contundente. Mientras Lamine Yamal mantiene un perfil discreto en el torneo, Mikel Oyarzabal ha asumido el liderato ofensivo de la escuadra ibérica. El delantero firmó un doblete crucial en la victoria por 3-0 frente a Austria, sellando el boleto a los octavos de final. El lateral Pedro Porro completó la cuenta en un partido donde la efectividad terminó por destrabar un panorama que lucía complejo en los primeros compases.
Dominio inicial sin claridad
La escuadra dirigida por Luis de la Fuente cerró la primera mitad con una merecida ventaja por la mínima. Aunque el control de la pelota fue absoluto y Unai Simón no sufrió amenazas serias en su arco, a España le costó generar fluidez en el último tramo de la cancha. La falta de ideas y claridad en el área rival, un problema que ha asomado en otros compromisos de esta cita mundialista, limitó las opciones colectivas. La paridad se rompió gracias a una precisa combinación entre Marc Cucurella y Oyarzabal, reflejando la superioridad táctica pero dejando pendientes por resolver en la generación de juego.
Sentencia desde los laterales
En la segunda mitad el guion se mantuvo. España dominaba la posesión, pero se mostraba estancada cerca del área austríaca. La solución llegó en el minuto 66, cuando Alex Baena envió un centro preciso que Porro, proyectado como delantero centro, conectó de cabeza en el punto penal para ampliar la ventaja. Austria intentó reaccionar con timidez, pero la defensa española controló los intentos sin sobresaltos. La sentencia definitiva llegó al minuto 89, cuando Cucurella asistió nuevamente con un pase raso a Oyarzabal, quien definió de derecha para registrar su cuarto gol del torneo.
Fin de la maldición mundialista
Este triunfo posee un enorme valor histórico para el fútbol español. Significa romper una sequía de dieciséis años sin ganar un partido de eliminación directa en un campeonato mundial, una racha negativa que se arrastraba desde la final de Sudáfrica 2010. Tras los fracasos prematuros en las ediciones de 2014, 2018 y 2022, el combinado nacional espanta los fantasmas del pasado. Ahora, instalada con autoridad en la ronda de los dieciséis mejores del planeta, la roja aguarda por la definición del cruce entre Portugal y Croacia para conocer a su próximo rival en el torneo.
www.diariorepublica.com






