
Tras los cuestionamientos del mandatario estadounidense sobre la idoneidad de su presencia en la cita mundialista, la selección persa recordó que solo la FIFA tiene potestad para excluir naciones y acusó a EE. UU. de no ofrecer garantías de seguridad para el torneo.
La tensión política entre Washington y Teherán se ha trasladado al terreno de juego. La selección nacional de fútbol de Irán emitió este viernes una enérgica respuesta a las recientes declaraciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien generó una tormenta diplomática al poner en duda la conveniencia de que el equipo iraní dispute la Copa del Mundo 2026.
A través de sus canales oficiales, el conjunto asiático fue tajante: «Nadie puede excluir a la selección nacional de Irán de la Copa del Mundo». El comunicado recuerda que la participación en el torneo de fútbol más importante del planeta depende exclusivamente de la FIFA y no de los juicios o preferencias de líderes políticos individuales.
Controversia y seguridad en el torneo
La polémica estalló luego de que Trump afirmara que, aunque los equipos son bienvenidos, no consideraba «apropiado» el ingreso de Irán al certamen. La respuesta de Teherán no se limitó a la defensa de su cupo, sino que contraatacó cuestionando el rol de Estados Unidos como anfitrión:
Legitimidad: Irán subrayó que el criterio deportivo prevaleció en su clasificación en el campo de juego.
Seguridad: Los representantes iraníes señalaron que, si se evaluaran exclusiones, debería considerarse la de Estados Unidos por su supuesta incapacidad para garantizar la integridad y el bienestar de todas las delegaciones participantes.
Desafío deportivo en el Grupo G
Pese al ruido mediático y la incertidumbre geopolítica, Irán se prepara para su cuarta participación consecutiva en una fase final del Mundial. El equipo llega con una racha sólida de victorias en las eliminatorias y buscará ser protagonista en el Grupo G, donde se medirá ante las selecciones de Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda.
El debut de la escuadra persa está pautado para el próximo 16 de junio, en un encuentro que ahora tendrá una carga simbólica y mediática que trasciende lo estrictamente deportivo. Por su parte, la FIFA no ha emitido pronunciamientos adicionales, manteniendo el principio de neutralidad ante las declaraciones de la Casa Blanca.
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