
El conjunto persa no logró aprovechar la superioridad numérica tras la expulsión del defensor belga Nathan Ngoy en la segunda mitad.
Un intenso empate 0-0 sellaron las selecciones de Irán y Bélgica este domingo en el SoFi Stadium. A pesar de que el conjunto europeo jugó el último tramo del partido con diez hombres, la escuadra iraní no pudo romper la igualdad, dejando a ambos equipos con su segundo empate consecutivo en la fase de grupos del Mundial.
Expulsión y paridad en la cancha
La historia del encuentro cambió en el minuto 66, cuando el defensor belga Nathan Ngoy recibió una tarjeta roja directa al cometer una falta táctica sobre Mehdi Taremi para cortar un avance manifiesto de gol, después de un error en la salida de su propio equipo.
A pesar de la ventaja numérica, Irán careció de profundidad para dañar a su rival. Paradójicamente, fue Bélgica la que generó las opciones más claras en los minutos finales, aunque el marcador no se movió. El guardameta iraní, Alireza Beiranvand, brilló debajo de los tres palos y sostuvo el resultado ante las arremetidas belgas, igualando el alto nivel mostrado por Thibaut Courtois en el arco contrario.
Contexto complejo y veteranía iraní
Para Irán, el resultado tiene un sabor amargo. El equipo desperdició una oportunidad única de vencer a una potencia ubicada en el décimo puesto del ranking FIFA. La preparación del plantel estuvo marcada por la complejidad logística, enfrentando severas restricciones de viaje que obligaron a trasladar su campamento de entrenamiento de Arizona a México.
Ante las dificultades, el seleccionador Amir Ghalenoei apostó por la experiencia. Irán alineó el once titular con el promedio de edad más alto en un partido mundialista desde 1966. La afición de la diáspora llenó las tribunas de Los Ángeles para apoyar a los jugadores, manifestándose también en contra del gobierno de la República Islámica.
Sequía ofensiva de los Diablos Rojos
Por su parte, el talentoso equipo belga prolongó su crisis de efectividad en el torneo. Aunque mantienen un invicto de 15 compromisos internacionales, los dirigidos por Domenico Tedesco no han anotado mediante jugadas propias en sus dos partidos del torneo; su único gol previo llegó por un error rival ante Egipto.
Bélgica sumó sorpresivamente a Romelu Lukaku en la alineación titular tras superar una lesión, pero el delantero del Napoli no pudo desequilibrar y fue sustituido al minuto 73. La baja por enfermedad del extremo Jérémy Doku mermó aún más el ataque de un equipo belga que dominó la posesión, pero sigue careciendo de contundencia.
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