
Bosnia y Herzegovina elimina a la selección italiana en la tanda de penales tras igualar en el tiempo reglamentario y la prórroga.
Un inicio esperanzador para la escuadra italiana
El sueño de volver a la élite del fútbol mundial comenzó con una sonrisa para Italia. En un ambiente cargado de tensión, la selección dirigida por Luciano Spalletti buscaba romper el maleficio que la persiguió en 2018 y 2022. Durante los primeros compases, el conjunto local en Bosnia presionó con intensidad, pero fue la eficacia italiana la que golpeó primero.
Al minuto 15, Moise Kean frotó la lámpara y sacó un disparo teledirigido al ángulo que dejó sin opciones al guardameta rival. Con el 0-1, la «azzurra» parecía encarrilar una clasificación obligatoria por historia y prestigio. Sin embargo, la alegría fue efímera y el desarrollo del encuentro empezó a torcerse antes de ir al descanso.
La resistencia y el drama de la inferioridad numérica
A pesar de la ventaja en el marcador, el juego italiano se desdibujó. La expulsión de Alessandro Bastoni por roja directa dejó a los visitantes con un hombre menos y un panorama desolador frente a un equipo bosnio que olió la sangre. Gianluigi Donnarumma se erigió como la figura del primer tiempo, sosteniendo el resultado con intervenciones providenciales que evitaban el empate inminente.
Bosnia y Herzegovina no se amilanó ante la jerarquía de su rival. Al contrario, aprovechó la superioridad numérica para encerrar a Italia en su propio campo. El planteamiento táctico de los locales fue agresivo, obligando a los defensas italianos a realizar esfuerzos heroicos para mantener la mínima diferencia mientras el cronómetro avanzaba lentamente para los intereses transalpinos.
El empate de Tabakovic y el colapso en penales
La insistencia bosnia tuvo su recompensa en el tramo final. Al minuto 79, Haris Tabakovic aprovechó un rebote dentro del área para batir a Donnarumma y poner el 1-1 definitivo. El estadio estalló en júbilo mientras Italia veía cómo los fantasmas del pasado regresaban. La prórroga fue un intercambio de golpes con más corazón que fútbol, donde ambas selecciones tuvieron oportunidades de evitar la lotería de los penales, pero el cansancio hizo mella en la puntería.
En la definición desde los once metros, la presión sepultó a los tetracampeones del mundo. Los fallos de Salvatore Esposito y Bryan Cristante sellaron el destino italiano. Por el contrario, los lanzadores bosnios mostraron una frialdad absoluta, convirtiendo sus cuatro ejecuciones para cerrar la tanda 4-1.
Con este resultado, Bosnia y Herzegovina se prepara para disputar su segunda Copa del Mundo en el Grupo B, junto a Canadá, Catar y Suiza. Mientras tanto, Italia se sumerge en una crisis sin precedentes, confirmando su ausencia en la cita mundialista por tercera edición consecutiva, un hito negro para una de las naciones más laureadas de la historia del deporte rey.
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