
El conjunto asiático arrolló cuatro por cero a las Águilas de Cartago y se afianzó en el segundo puesto del grupo F.
Un hito histórico con brillo asiático
La selección de Japón firmó una actuación memorable este sábado al golear por 4-0 a Túnez, en un compromiso que pasó a los libros de oro del fútbol internacional al convertirse en el partido número 1.000 en la historia de las Copas Mundiales. Con este resultado contundente, el combinado nipón escaló con autoridad al segundo lugar del grupo F, manteniéndose firmemente en la pelea por el liderato de la zona. La punta del sector sigue en manos de Países Bajos, equipo que en el primer turno de la jornada demostró su propio poderío al vapulear a Suecia con un inapelable 5-1.
Dominio absoluto en territorio mexicano
El escenario del histórico encuentro fue la ciudad de Monterrey, al norte de México, donde el cuadro dirigido técnicamente por el estratega asiático cumplió con creces los pronósticos de los especialistas. Desde el pitazo inicial, Japón impuso un ritmo vertiginoso y pasó por encima de unas endebles Águilas de Cartago. El conjunto africano mostró una alarmante falta de cohesión en todas sus líneas, acusando el impacto de su reciente crisis interna. A pesar del debut en el banquillo del técnico francés Herve Renard, quien asumió de urgencia en lugar del destituido Sabri Lamouchi, los tunecinos jamás encontraron respuestas tácticas para contrarrestar la velocidad de su oponente.
Los artífices de la contundente victoria
La gran figura de la tarde fue el delantero Ayase Ueda, quien destrozó a la defensa rival con un doblete de alta factura que encarriló el triunfo. La fiesta futbolística la completaron Daichi Kamada y Junya Ito, autores de los otros dos tantos que sepultaron cualquier intento de reacción africana. El orden táctico de Japón y su efectividad de cara al arco rival dejaron en evidencia la enorme distancia actual entre ambos proyectos deportivos.
El panorama del grupo hacia octavos
Con estos tres puntos de oro, Japón llega a la última jornada con una diferencia de goles altamente positiva y la moral por las nubes. Por su parte, Túnez queda al borde de la eliminación matemática, pagando caro la inestabilidad de su banquillo y los errores defensivos. La afición mexicana presente en el estadio despidió a los asiáticos entre aplausos, reconociendo no solo la superioridad exhibida en el terreno de juego, sino también el honor de haber presenciado un choque que quedará guardado para siempre en la cronología del balompié global.
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