
La gerencia de Puerto Rico confirmó que el lanzador derecho no recibió la autorización médica necesaria para unirse al roster en Houston.
Un giro inesperado en la planificación boricua
Lo que parecía una incorporación de lujo para la rotación de Puerto Rico se transformó en una sensible baja de último minuto. Tras anunciarse inicialmente que José Berríos se integraría a la novena para los cuartos de final del Clásico Mundial de Beisbol, la situación dio un vuelco administrativo que dejó al equipo sin uno de sus brazos más experimentados.
El derecho de los Azulejos de Toronto estaba listo para reportarse al equipo en Houston; sin embargo, las gestiones burocráticas no llegaron a buen puerto. El impacto de su ausencia no solo es anímico, sino estratégico, ya que el cuerpo técnico liderado por Yadier Molina contaba con su brazo para fortalecer un staff de lanzadores que enfrentará el tramo más exigente del torneo internacional.
La explicación oficial de la gerencia
El gerente general de la selección, Carlos Beltrán, fue el encargado de comunicar la noticia tras el reciente compromiso ante Canadá. Según explicó el directivo, la negativa no provino del jugador ni de su organización en las Grandes Ligas, sino de los protocolos de protección económica que rigen el certamen.
«Berríos no va a estar con el equipo en Houston», sentenció Beltrán con tono de resignación. El gerente detalló que, a pesar de las intenciones del lanzador, la organización del evento le notificó que la aseguradora no aprobó su participación. Este tipo de contratiempos suelen ocurrir cuando existen antecedentes de lesiones o cláusulas específicas en los contratos de los peloteros que las compañías de seguros no están dispuestas a cubrir bajo las condiciones del torneo.
Preparación física y compromiso del lanzador
La noticia resulta especialmente amarga debido al excelente estado físico que atraviesa el serpentinero. Berríos formaba parte del Grupo de Lanzadores Designados (DPP) y se encontraba realizando su preparación primaveral con intensidad, alcanzando ya un volumen de trabajo cercano a los 70 lanzamientos por sesión.
«Nos sentimos mal porque sabíamos de su intención de estar con nosotros y ayudarnos. Él trabajó durísimo en Puerto Rico preparándose y se siente totalmente saludable», añadió Beltrán. La decepción es compartida por el jugador, quien ha sido un pilar constante en las representaciones internacionales de la isla y veía en esta edición una oportunidad de revancha deportiva.
El enfoque en los cuartos de final
A pesar del golpe logístico, el alto mando de la selección busca cerrar filas y concentrarse en el objetivo inmediato: avanzar a las semifinales. La mentalidad del grupo se mantiene resiliente, apoyada en la experiencia de figuras como Joey Solá, asistente de la gerencia, quien recordó que la escuadra boricua está acostumbrada a navegar en aguas turbulentas.
«Este ha sido el historial de este equipo y ha superado todas las adversidades que nos han puesto», destacó Solá. La consigna dentro del dugout es dejar atrás el tema administrativo de Berríos y confiar en el talento disponible que logró la clasificación. Puerto Rico ahora deberá ajustar su rotación para el duelo de eliminación directa, confiando en que la química y la garra que los caracteriza sean suficientes para suplir la ausencia de su estelar lanzador derecho.
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