
El delantero argentino se siente engañado por la directiva colchonera, mientras que el club catalán fija el 19 de agosto como fecha límite para concretar su traspaso.
El conflicto entre Julián Álvarez y el Atlético de Madrid suma un nuevo capítulo de tensión. A pesar de que la entidad madrileña se remite a la cláusula contractual del delantero, la postura del jugador es firme: desea abandonar la disciplina rojiblanca este mismo mercado de pases y poner rumbo al FC Barcelona.
Versiones contradictorias sobre la postura del delantero
En los últimos días, diversas informaciones procedentes de España señalaban un supuesto arrepentimiento del atacante argentino, sugiriendo que habría comunicado a sus compañeros su intención de permanecer en el equipo. Sin embargo, fuentes cercanas al futbolista en Argentina desmienten rotundamente esta versión.
Según reveló el periodista Martín Arévalo en ESPN, la relación entre el jugador y la directiva se ha deteriorado gravemente. Arévalo afirmó que los propios dirigentes del Atlético solicitaron a Álvarez manifestar públicamente su deseo de salir si quería facilitar una negociación. No obstante, las declaraciones posteriores del internacional argentino no sentaron bien en la alta cúpula del club, generando una atmósfera de incomodidad para todas las partes.
La postura de Simeone y el dilema táctico
La situación resulta especialmente compleja para Diego Simeone. El técnico rojiblanco prefiere mantenerse al margen de la disputa institucional, aunque considera a Álvarez como una pieza indispensable en su esquema táctico. Para el entrenador argentino, su compatriota figura entre los mejores futbolistas del mundo y no desea desprenderse de él bajo ninguna circunstancia.
El Barcelona establece un plazo definitivo
Por su parte, la dirección deportiva del FC Barcelona, liderada por Deco, mantiene a la «Araña» como prioridad absoluta para reforzar la delantera tras la salida de Ferran Torres. Existe un consenso total entre la directiva y el entrenador Hansi Flick sobre la idoneidad del fichaje.
Sin embargo, la urgencia de la plantilla azulgrana por incorporar un delantero centro ha llevado al club a fijar un plazo interno. El Barcelona esperará una resolución hasta el miércoles 19 de agosto. De no concretarse un acuerdo para esa fecha, la entidad catalana activará alternativas en el mercado para completar el equipo antes del cierre del periodo de traspasos.
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