
Nueva York firma una actuación histórica desde el perímetro para sellar su pase a la siguiente ronda de los playoffs.
Un vendaval de triples en el Madison Square Garden
La ciudad de Nueva York vuelve a soñar con la gloria absoluta. En una exhibición de poderío ofensivo sin precedentes, Jalen Brunson, Josh Hart y los Knicks de Nueva York aseguraron su boleto a las finales de la Conferencia Este. El equipo neoyorquino no solo venció, sino que humilló a los 76ers de Filadelfia con un marcador final de 144-114, cerrando la serie de segunda ronda con una contundente barrida que deja claro quién manda en la división.
El encuentro comenzó con una energía eléctrica que contagió a la multitud. Desde el salto inicial, los Knicks impusieron un ritmo frenético que la defensa de Filadelfia nunca pudo descifrar. La clave del éxito radicó en una puntería quirúrgica: el equipo estableció un nuevo récord de postemporada de la NBA al encestar 11 triples solo en el primer cuarto. Esta lluvia de canastas desde la larga distancia desmoralizó rápidamente a unos 76ers que se vieron superados en todas las facetas del juego.
Protagonistas de una noche de récords mundiales
Aunque las estrellas habituales brillaron, fue Deuce McBride quien se robó el espectáculo saliendo desde el banquillo. McBride encestó siete de los 25 triples totales de su equipo —cifra que iguala el récord histórico de la liga en playoffs— terminando la noche con 25 puntos personales. Por su parte, el líder indiscutible Jalen Brunson sumó 22 unidades, mientras que la fuerza física de Josh Hart y la presencia en la pintura de Karl-Anthony Towns aportaron 17 tantos cada uno para redondear la paliza.
Esta victoria marca la segunda clasificación consecutiva de la franquicia a las finales de conferencia. Tras la amarga eliminación ante Indiana el año pasado, la gerencia tomó decisiones drásticas, incluyendo la salida de Tom Thibodeau. Bajo la nueva dirección estratégica de Mike Brown, el equipo ha encadenado siete triunfos seguidos en esta postemporada, mostrando una cohesión defensiva y una fluidez en ataque que no se veía en la Gran Manzana desde hace décadas. Ahora, los Knicks esperan rival entre Cleveland y Detroit para definir quién representará al Este en la gran final por el trofeo Larry O’Brien.
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