
El conjunto eléctrico selló su victoria número trece en la historia de la liga tras vencer a Caribes de Anzoátegui en una final épica bajo la dirección estratégica de Yadier Molina.
Un cierre dorado en el puerto
Navegantes del Magallanes alcanzó la cima del béisbol profesional venezolano al titularse campeón de la temporada 2025-2026. En un encuentro decisivo disputado en el estadio Alfonso «Chico» Carrasquel de Puerto La Cruz, la nave turca desplegó todo su poder ofensivo para derrotar a Caribes de Anzoátegui con un marcador contundente de 14 carreras por 6. Este triunfo no solo representa un nuevo trofeo para las vitrinas del equipo, sino que consagra una de las remontadas más memorables en la historia reciente de la franquicia carabobeña.
El factor Molina en el banquillo
La gestión de Yadier Molina fue el pilar fundamental para transformar un inicio de campaña incierto en un final glorioso. El estratega puertorriqueño supo amalgamar el talento de sus piezas, manteniendo la calma cuando los resultados no favorecían al equipo en la ronda regular. La disciplina impuesta por el mánager y su capacidad para gestionar el cuerpo de lanzadores permitieron que Magallanes superara las adversidades, logrando una clasificación sufrida que, a la postre, se convirtió en el combustible necesario para dominar la postemporada con autoridad y jerarquía.
Ofensiva implacable y pitcheo oportuno
El juego final fue un reflejo de lo que el equipo mostró durante todo enero: un ataque despiadado. Con una lluvia de batazos que silenció a la fanaticada oriental, los maderos magallaneros castigaron al pitcheo de Caribes desde los episodios iniciales. No obstante, el éxito no fue solo cuestión de fuerza bruta; el pitcheo abridor y los relevistas clave supieron contener las amenazas de la «tribu», demostrando que el equilibrio es la fórmula del éxito. Cada entrada jugada en Puerto La Cruz fue un testimonio de la resiliencia de un grupo que nunca dejó de creer en su potencial técnico.
Ochenta años de pasión inquebrantable
Este campeonato adquiere un matiz especial al coincidir con la celebración de los 80 años de la fundación del equipo. La organización no defraudó a su inmensa fanaticada, que acompañó al club en cada estadio del país. La mística del Magallanes, ese empuje característico que los define como «los eternos rivales», se sintió más viva que nunca. Para los seguidores, este título es la recompensa a la fidelidad y el aguante, reafirmando que la identidad del equipo está forjada en la lucha constante y la búsqueda incansable de la excelencia deportiva.
Un legado que se fortalece
Con este nuevo anillo de campeones, Magallanes cierra un ciclo brillante y proyecta un futuro prometedor bajo una estructura deportiva sólida. La celebración se extiende desde las calles de Valencia hasta cada rincón donde late un corazón magallanero. La temporada 2025-2026 será recordada como el año en que la constancia venció a la duda, y donde el esfuerzo colectivo de peloteros, cuerpo técnico y directiva se tradujo en el grito unísono de ¡campeones!, elevando el estandarte turco a lo más alto del podio nacional.
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