
El delantero francés asegura estar al cien por cien físicamente pero admite ser la cuarta opción para el técnico madridista.
Tensión en el vestuario por la rotación
La calma parece haberse evaporado en el vestuario del Real Madrid tras las contundentes declaraciones de Kylian Mbappé al finalizar el encuentro ante el Oviedo. El astro francés, cuya llegada a Chamartín fue recibida con honores de estado, atraviesa su momento más delicado bajo la dirección técnica de Álvaro Arbeloa. La falta de minutos en las últimas jornadas ha provocado que el atacante rompa su silencio, dejando al descubierto una fractura jerárquica que pocos esperaban a estas alturas de la temporada.
La situación alcanzó su punto álgido en la rueda de prensa pospartido, donde Mbappé no utilizó rodeos para describir su realidad actual en Valdebebas. El jugador fue tajante al señalar que su ausencia en el once titular no se debe a problemas físicos ni a una falta de ritmo competitivo, sino a una decisión puramente técnica que lo ha desplazado en la escala de prioridades del entrenador español.
La jerarquía de Álvaro Arbeloa
«Estoy muy bien, al 100%. No he jugado porque soy el cuarto delantero de la plantilla para el míster», sentenció el galo ante los medios. Estas palabras resuenan con fuerza en el entorno blanco, ya que sitúan a Mbappé por detrás de otros compañeros en la rotación ofensiva. A pesar de la dureza de su diagnóstico, el futbolista intentó rebajar el tono de confrontación directa para evitar una crisis institucional mayor.
Mbappé aseguró que, aunque no comparte el rol asignado, mantiene una postura profesional frente a las directrices del cuerpo técnico. «No estoy enfadado con el míster, siempre hay que respetar la decisión de un entrenador», añadió, intentando equilibrar su reivindicación personal con el respeto al mando de Álvaro Arbeloa. Sin embargo, la decepción del jugador es palpable, especialmente tras haberse perdido citas de máximo nivel.
El recuerdo del clásico y los pitos
Uno de los puntos más dolorosos para el atacante fue su reciente ausencia en el enfrentamiento contra el Barcelona. Para un jugador de su perfil, quedar fuera del gran escenario mundial es un golpe difícil de asimilar. «Es un partido que me encanta jugar, fue una pena no jugar contra el Barcelona… Siempre les meto goles», recordó con cierta nostalgia y orgullo herido.
Finalmente, el francés tuvo que lidiar con la reacción de la grada. Los pitos escuchados tras el partido ante el Oviedo reflejan una división de opiniones en la afición, que oscila entre el apoyo a la autoridad de Álvaro Arbeloa y la impaciencia por ver la mejor versión de su estrella sobre el césped.
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