
El Estadio Azteca volvió a vestirse de fiesta para inaugurar la Copa del Mundo 2026. Tras una colorida ceremonia de apertura, la Selección de México cumplió con las expectativas de su afición al derrotar 2-0 a su par de Sudáfrica en el partido correspondiente a la primera jornada del Grupo A. El triunfo no solo le otorga los primeros tres puntos al conjunto local, sino que rompe la inercia de dudas con la que el equipo llegaba al certamen.
El encuentro se destrabó gracias a la contundencia de sus atacantes. Julián Quiñones abrió el marcador tras una sólida jugada colectiva, desatando la euforia en las tribunas del coloso de Santa Úrsula. Más tarde, el experimentado delantero Raúl Jiménez selló el resultado definitivo por la vía del penal, asegurando que los tres puntos se quedaran en casa y dejando buenas sensaciones en el funcionamiento colectivo del equipo dirigido por el cuerpo técnico nacional.
Rompiendo la historia del 2010
Este enfrentamiento representaba una reedición exacta del partido inaugural del Mundial de Sudáfrica 2010. En aquella ocasión, los africanos sorprendieron al mundo con un golazo de Siphiwe Tshabalala, obligando a los mexicanos a rescatar un amargo empate 1-1 gracias a una aparición agónica de Rafael Márquez.
A diferencia de lo ocurrido hace 16 años, la selección mexicana mostró mayor madurez táctica, controló los tiempos del partido y no permitió que el cuadro sudafricano generara peligro real en el arco custodiado por el guardameta local, evidenciando la enorme distancia actual entre ambos proyectos futbolísticos.
El peso de la localía y los fantasmas del pasado
México asume este torneo con la obligación histórica de sacudirse los fracasos recientes. El fantasma de la «maldición del cuarto partido» (eliminaciones consecutivas en octavos de final entre 1994 y 2018) y el rotundo fracaso de Qatar 2022, donde ni siquiera se superó la fase de grupos, pesan sobre el plantel.
Sin embargo, las estadísticas juegan a favor cuando el torneo se disputa en suelo propio. Las dos mejores actuaciones históricas de México ocurrieron precisamente siendo anfitrión, alcanzando los cuartos de final en las ediciones de 1970 y 1986. Este arranque sólido alimenta la ilusión de igualar o superar dicha barrera.
El panorama del Grupo A
Por su parte, Sudáfrica confirmó los pronósticos que la colocaban como el rival más débil del sector. El equipo africano arrastra una racha negativa que incluye la incapacidad de vencer a rivales de menor envergadura como Panamá, Nicaragua y Jamaica en la previa del torneo. Con este resultado, mantienen su tendencia histórica: en sus tres participaciones mundialistas previas jamás lograron superar la fase de grupos, acumulando un balance de apenas dos victorias en diez partidos disputados.
El Grupo A continuará su actividad con el enfrentamiento entre Corea del Sur y República Checa. México dormirá como líder del sector, enfocado ya en su siguiente compromiso para asegurar una clasificación temprana a la siguiente ronda.
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