
El legendario expúgil estadounidense Mike Tyson y su firma comercial Tyrannic se encuentran inmersos en un singular juicio ante el Tribunal Superior de Londres, donde la empresa de marketing Medier —promotora de la plataforma de apuestas en línea Rabona— exige una indemnización de 2 millones de dólares (casi 1,8 millones de euros) por un presunto incumplimiento de contrato publicitario firmado en 2024.
El punto central del desacuerdo radica en las exigencias de la campaña publicitaria. Según la defensa legal del exboxeador, encabezada por la abogada Amanda Hadkins, Medier pretendía obligar a Tyson a participar en un programa denominado Talking Pigeons, donde debía interactuar en directo con presentadores disfrazados con botargas de palomas gigantes. Lakiha Spicer, esposa del pugilista y directiva de Tyrannic, afirmó ante la corte que se negaron a que el deportista fuera «el blanco de las bromas» en un montaje que calificó de ridículo y ajeno al acuerdo original.
Versiones encontradas ante la corte británica
Por su parte, el equipo legal de Medier, representado por el jurista Ali Reza Sinai, sostiene una tesis radicalmente opuesta. La demandante argumenta que Tyson «simplemente perdió el interés» en la alianza comercial tras pactar el multimillonario combate de exhibición contra el influencer Jake Paul —evento transmitido a nivel global por Netflix—, lo que derivó en la cancelación injustificada de compromisos en vivo y apariciones en convenciones del sector de juegos en Ámsterdam.
El contrato estipulaba un honorario total de 2 millones de dólares distribuidos en varias cuotas, de los cuales la firma promovedora alcanzó a desembolsar unos 190.000 dólares antes de la ruptura de las relaciones comerciales. Medier reclama ahora la restitución de daños y el pago completo estipulado en la fianza.
La ironía tras la fascinación personal de Tyson
El litigio adquiere un matiz particular debido a la conocida devoción de «Iron Mike» por las palomas, vínculo que el propio deportista ha calificado públicamente como «su primer amor». En escritos autobiográficos, Tyson ha relatado cómo su fascinación por estas aves comenzó durante su infancia en Brooklyn, siendo la muerte de una de sus palomas a manos de un agresor callejero el detonante que lo impulsó a lanzar sus primeros golpes y encaminar su vida hacia el boxeo profesional.
Pese al afecto personal que profesa por la especie, la representación legal del excampeón remarcó que existe una clara frontera entre su afición personal y la aceptación de producciones publicitarias que consideró degradantes para su figura pública. El tribunal londinense deberá emitir su fallo definitivo en las próximas semanas.
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