
La selección croata revive en el torneo gracias a su eficacia en el área, mientras el conjunto panameño se despide por falta de contundencia.
El fútbol suele ser un deporte de efectividad y contundencia, una lección que la selección de Panamá aprendió de la forma más cruel posible. Un solitario gol del delantero Ante Budimir devolvió la vida y dio un balón de oxígeno clave a Croacia, un resultado que al mismo tiempo sella la eliminación matemática del combinado centroamericano en el torneo. El encuentro estuvo marcado por la igualdad, pero la jerarquía europea terminó pesando más en las áreas.
El golpe definitivo de Croacia
El desarrollo del juego mostró a un equipo panameño valiente y ordenado que plantó cara a los subcampeones del mundo. Sin embargo, la falta de definición volvió a ser el gran enemigo de los dirigidos por el técnico Thomas Christiansen. Croacia, que no venía mostrando su mejor versión en los partidos previos, aprovechó su oportunidad dorada mediante Budimir, quien capturó un balón en el área para batir la portería rival y poner el único tanto del partido.
A partir de ese momento, el guion cambió por completo. Obligado por la necesidad del resultado, el conjunto de Panamá adelantó sus líneas y generó opciones claras de peligro. Un remate potente desde la frontal del área y una acción posterior a balón parado obligaron al guardameta croata, Dominik Livakovic, a realizar intervenciones de mérito para mantener su portería a cero. Carlos Harvey también dispuso de una llegada sumamente clara, pero su disparo se marchó alto y desviado frente al arco rival.
Un cierre con oficio veterano
Croacia supo cerrar el partido con oficio en los minutos decisivos. El seleccionador decidió mover el banquillo y retirar a Luka Modric, quien fue sustituido por Mario Pasalic en el tramo final para dar frescura al centro del campo. Los minutos finales se llenaron de tensión; Petar Sucic vio la tarjeta amarilla en el tiempo añadido por una falta táctica que cortó una peligrosa progresión panameña cerca del área penal. El último lanzamiento de falta directa de Panamá se marchó por encima del larguero, y con ese balón desviado se escapó la última opción de empatar.
El resultado previo del grupo, un empate sin goles entre Inglaterra y Ghana, había aumentado la presión sobre ambas selecciones antes de iniciar el juego. Tras este marcador, Croacia suma tres puntos fundamentales, situándose todavía por detrás de ingleses y ghaneses, que lideran con cuatro unidades. Por su parte, Panamá se despide de la competición sin poder puntuar, castigada por una evidente falta de pegada en un partido donde demostró orden y ocasiones suficientes para haber merecido un mejor destino.
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