
En una final de infarto disputada en Miami, la selección nacional derrotó 3-2 al vigente subcampeón, Estados Unidos. Un doblete decisivo de Eugenio Suárez en el noveno episodio rompió el empate y selló el primer título mundial en la historia del país, desatando la euforia de millones de venezolanos.
Venezuela ha escrito la página más gloriosa de su historia deportiva. En un LoanDepot Park convertido en una sucursal del país caribeño, la novena dirigida por Omar López venció 3-2 a los Estados Unidos, conquistando de forma heroica el Clásico Mundial de Béisbol 2026. El triunfo representa la consagración definitiva de una generación que supo combinar talento, pitcheo hermético y una garra inquebrantable.
El inicio del sueño y el mazo de Abreu
Desde el primer lanzamiento, Venezuela mostró sus intenciones con un imparable de Ronald Acuña Jr. Sin embargo, la pizarra se movió en el tercer tramo cuando Salvador Pérez anotó la primera rayita tras un elevado de sacrificio de Maikel García. La ventaja se duplicó en el cuarto inning gracias a un estacazo de vuelta completa del zuliano Wilyer Abreu, quien castigó el pitcheo estadounidense para poner el 2-0.
Mientras tanto, desde la lomita, Eduardo Rodríguez cumplía una labor magistral, silenciando a una alineación de «All-Stars» compuesta por figuras como Aaron Judge y Bobby Witt Jr., permitiendo apenas una base en el primer tercio del encuentro.
Resiliencia ante el empate
El dramatismo llegó en la parte alta de la octava entrada. Tras un dominio casi absoluto del bullpen venezolano, Bryce Harper conectó un jonrón de dos carreras ante Andrés Machado que igualó las acciones y amenazó con arrebatarle el sueño a los criollos.
No obstante, la respuesta Vinotinto fue inmediata. En la baja del noveno, Luis Arráez negoció boleto y fue sustituido por la velocidad de Javier Sanoja, quien tras robarse la segunda base, anotó la carrera de la victoria impulsado por un doblete providencial de Eugenio Suárez hacia la banda contraria.
Cierre de oro y balance histórico
El encargado de bajar la santamaría fue Daniel Palencia, quien con una sangre fría envidiable, ponchó a Kyle Schwarber y Roman Anthony para sellar el out 27 y dar inicio a la celebración más grande en la historia del béisbol venezolano.
Venezuela cierra el torneo con un récord de seis victorias y una sola derrota, habiendo dejado en el camino a potencias como Japón e Italia. Con este trofeo, el país no solo celebra un título deportivo, sino el cumplimiento de una promesa de gloria que une a toda una nación.
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