
El atleta Nicolás Claveau lidera la delegación nacional en Milano-Cortina 2026, marcando el retorno del país tras ocho años de ausencia en la cita olímpica blanca.
La bandera tricolor vuelve a ondear en el hielo. Tras ausentarse en las ediciones de Pyeongchang 2018 y Beijing 2022, Venezuela ha oficializado su retorno a la máxima competición de los deportes de invierno. En un acto cargado de simbolismo y modernidad, la delegación venezolana desfiló en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026, celebrada este viernes 6 de febrero en el emblemático Estadio San Siro de Milán.
Una inauguración descentralizada y llena de armonía
La apertura de esta edición ha marcado un hito organizativo. Por primera vez en la historia de los Juegos de Invierno, la ceremonia se desarrolló de manera simultánea en múltiples sedes. Mientras el Estadio San Siro vibraba con el desfile de las naciones, localidades como Livigno, Predazzo y Cortina d’Ampezzo se unían a la celebración mediante conexiones en vivo, creando una experiencia olímpica descentralizada que integra a todo el norte de Italia.
Bajo el concepto artístico de “Armonía”, el espectáculo ofreció una producción de alto nivel que fusionó la tradición clásica italiana con la innovación tecnológica. Figuras de la música internacional y talentos locales compartieron escenario para dar la bienvenida a miles de atletas que competirán hasta el próximo 22 de febrero en un entorno que busca resaltar la sostenibilidad y la unión entre los pueblos.
Nicolás Claveau y el desafío en el esquí de fondo
El protagonismo venezolano recae en esta ocasión sobre los hombros de Nicolás Claveau. El atleta, quien ha cumplido con un riguroso proceso de clasificación internacional, será el encargado de representar al país en las exigentes pistas italianas. Su participación está enfocada en la disciplina de esquí de fondo, un deporte que requiere una combinación extrema de resistencia cardiovascular y técnica de deslizamiento.
La agenda de Claveau comenzará oficialmente el próximo martes 10 de febrero, día en el que se enfrentará a la prueba de sprint de 1.5 kilómetros. Esta modalidad es conocida por su alta intensidad y velocidad, donde cada segundo es crucial para avanzar en las rondas clasificatorias. El venezolano llega a esta cita con el objetivo de dejar una huella significativa y consolidar el camino para las futuras generaciones de deportes de invierno en el país caribeño.
El significado de un regreso esperado
El retorno de Venezuela a los Juegos de Invierno no es solo un logro deportivo, sino un mensaje de resiliencia. La última participación criolla se remontaba a Sochi 2014, y tras doce años de espera, el país vuelve a figurar en el mapa del olimpismo invernal. Este regreso permite que el movimiento olímpico venezolano mantenga su presencia global, demostrando que el talento nacional puede trascender las fronteras del clima tropical para competir en las cumbres nevadas de Europa.
Con el encendido del pebetero, se inicia un periodo de 16 días de competición donde la nieve y el hielo serán los protagonistas. Para Venezuela, estar presente en Milano-Cortina 2026 ya representa una victoria en la gestión y el desarrollo de sus atletas en el exterior.
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