
El jardinero zuliano mantiene un promedio de .500 y encadena tres juegos multihits, consolidándose como el baluarte ofensivo de Boston en un arranque de campaña marcado por la falta de apoyo colectivo.
En medio de un inicio de temporada 2026 complicado para los Medias Rojas de Boston, la figura de Wilyer Abreu emerge como la nota más alta del conjunto dirigido por Alex Cora. A pesar de la derrota de este lunes 30 de marzo ante los Astros de Houston con pizarra de 8-1 en el Daikin Park, el marabino ratificó que atraviesa un estado de forma excepcional.
Abreu fue el responsable de producir la única rayita para los «patirrojos», tras irse de 3-2 con un doblete impulsor. Con esta actuación, el patrullero extendió a cuatro su racha de partidos consecutivos conectando de imparable, destacando que en los últimos tres encuentros ha logrado despachar múltiples hits.
Dominio absoluto en la caja de bateo
El apodado “Barbero” se ha convertido en el bateador más temible de la alineación de Boston. Sus registros en este amanecer de la zafra son contundentes:
Promedio al bate: .500 (líder del equipo).
Extrabases: Acumula tres dobles (conectados en tres juegos seguidos) y dos cuadrangulares.
Productividad: Suma cinco carreras fletadas, manteniendo una seguidilla de tres compromisos remolcando al menos una anotación.
Un contraste alarmante
El despliegue ofensivo del zuliano contrasta drásticamente con el rendimiento general de los Medias Rojas, quienes ostentan un balance negativo de 1 victoria y 3 derrotas. La anemia ofensiva del club es evidente en las estadísticas colectivas, donde Boston ocupa el puesto 18 en promedio de bateo con .226 y se sitúa en el escalón 25 en carreras anotadas, con apenas 11 en total.
Mientras el equipo busca ajustar sus piezas para salir del fondo de la tabla, Abreu se consolida no solo como el líder del lineup, sino como una de las piezas jóvenes más explosivas de la Gran Carpa en este arranque de año. El desafío para la gerencia y Alex Cora será encontrar la fórmula para que la producción del marabino se traduzca, finalmente, en victorias.
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