
El economista destaca una reducción histórica de la brecha cambiaria y un entorno de mayor estabilidad para el cierre de este año.
El panorama macroeconómico de Venezuela muestra señales de una aceleración considerable según las proyecciones más recientes del economista Leonardo Buniak. De acuerdo con el especialista, el país se encamina hacia un incremento del Producto Interno Bruto (pib) que se ubicará en un rango comprendido entre el 13% y el 16% al finalizar el año en curso. Este crecimiento, superior a las estimaciones iniciales de diversos organismos internacionales, responde a una dinámica de reactivación en sectores clave y a una gestión monetaria que ha logrado contener variables críticas de la economía nacional.
Uno de los pilares que sostiene esta proyección es la notable reducción de la brecha cambiaria. Buniak enfatiza que la diferencia entre el tipo de cambio oficial y el mercado paralelo ha experimentado una compresión significativa, lo que aporta un grado de previsibilidad que no se veía en años anteriores. Esta convergencia no solo facilita las operaciones comerciales, sino que también actúa como un bálsamo para la formación de precios, permitiendo que la inflación mantenga una tendencia a la baja en comparación con periodos precedentes.
Dinámica del mercado petrolero y exportaciones
El motor fundamental de este repunte sigue siendo la industria de los hidrocarburos. La flexibilización de ciertas licencias operativas y la estabilización de la producción han permitido un flujo de divisas más constante hacia las arcas del estado y el sistema bancario. Buniak señala que el incremento en los ingresos petroleros ha sido determinante para que el banco central de venezuela pueda intervenir de manera efectiva en el mercado cambiario, manteniendo el valor del bolívar frente al dólar en niveles manejables para el sector privado.
Consumo interno y confianza del sector privado
Otro factor determinante en el crecimiento proyectado es el comportamiento del consumo privado. A pesar de los retos persistentes en el poder adquisitivo, se observa una recuperación en el comercio y los servicios, impulsada en parte por las remesas y la dolarización transaccional que sigue imperando en la calle. Para el economista, la empresa venezolana ha demostrado una resiliencia excepcional, adaptando sus estructuras de costos a un entorno de mayor competencia y menor liquidez real, lo cual está empezando a dar frutos en términos de volumen de ventas.
Desafíos para la sostenibilidad del crecimiento
No obstante, Buniak advierte que para que estas cifras de dos dígitos se traduzcan en bienestar a largo plazo, es imperativo abordar problemas estructurales. El crédito bancario, aunque ha mostrado una leve apertura, sigue siendo insuficiente para financiar la expansión a gran escala de la industria manufacturera. El encaje legal y la necesidad de una reforma profunda en el sistema financiero son temas que, según el experto, deben permanecer en la agenda pública para consolidar el ciclo expansivo actual.
En conclusión, el año cierra con una perspectiva optimista fundamentada en la estabilidad del tipo de cambio y un rebote económico vigoroso. La proyección del 16% coloca a Venezuela en una posición de recuperación relevante dentro de la región, siempre y cuando se mantenga la disciplina fiscal y se fomente la inversión extranjera mediante marcos jurídicos claros que protejan al capital privado.
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