
El costo mensual para una familia de cinco integrantes escaló hasta los 655 dólares en diciembre. La carne y los lácteos fueron los rubros que ejercieron mayor presión inflacionaria al cierre del año.
El cierre del año 2025 trajo consigo una fuerte presión sobre el presupuesto de las familias marabinas. El más reciente informe de la Unidad de Información y Estadística de la Cámara de Comercio de Maracaibo (CCM) revela que la Canasta Alimentaria Normativa (CAN) experimentó alzas significativas, consolidando una tendencia inflacionaria que superó ampliamente las proyecciones del año anterior.
Cifras alarmantes en moneda nacional y divisas
El análisis, basado en el seguimiento de 47 productos básicos en 11 supermercados y dos mercados populares, determinó que el costo de la alimentación para una familia promedio se ubicó en 195.149 bolívares durante diciembre. Esto representa un salto del 26,05 % en apenas 31 días.
Más preocupante aún es el dato de la inflación anualizada, que alcanzó un 667,66 % en moneda nacional durante todo el 2025, contrastando drásticamente con el 53,61 % registrado al cierre de 2024.
Incluso al dolarizar el indicador, el costo de la vida no dio tregua:
Costo final en diciembre: 655 dólares estadounidenses.
Variación mensual: +3,87 %.
Inflación anual en dólares: 33,71 % (frente al 6,27 % de 2024).
Rubros críticos: Carne y lácteos lideran las alzas
El estudio sectorizado permitió identificar que los productos de origen animal fueron los principales responsables del encarecimiento de la dieta del marabino. La categoría de «Carnes y sus preparados» encabezó la lista con un incremento del 36,48 % en bolívares (12,46 % en dólares).
Otros grupos con variaciones críticas fueron:
Pescados y mariscos: Aumento del 31,06 % en bolívares.
Leche, quesos y huevos: Alza del 29,58 % en bolívares.
Impacto en el consumo familiar
Para la Cámara de Comercio, este comportamiento evidencia una limitación severa en la capacidad de compra del ciudadano. Al concentrarse los aumentos en proteínas y lácteos —productos de alta frecuencia de consumo—, los hogares ven reducidas sus posibilidades de sustituir alimentos para abaratar costos, lo que compromete directamente la calidad nutricional de la población en la capital zuliana.
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