
El intercambio comercial binacional alcanzó un ligero repunte impulsado por la logística terrestre, aunque persiste una brecha significativa que exige fortalecer la capacidad exportadora venezolana y mejorar el acceso al crédito.
El dinamismo comercial entre Venezuela y Colombia registró un incremento del 4,8 % durante el periodo comprendido entre enero y noviembre de 2025. Este avance refleja la resiliencia de los lazos económicos bilaterales, apalancados fundamentalmente por la proximidad geográfica y una infraestructura logística terrestre que facilita el flujo de mercancías. A pesar de este crecimiento positivo, el balance sigue mostrando una asimetría estructural que requiere atención inmediata por parte de los actores económicos y gubernamentales.
Reformas aduaneras y la necesidad de competitividad nacional
El informe técnico destaca que, al cierre de 2025, ya se encontraban operativas diversas reformas aduaneras diseñadas para favorecer la sustitución de importaciones. No obstante, el análisis advierte que estas herramientas legales son insuficientes si no se implementan de forma coordinada con políticas públicas que incentiven la producción interna. El fortalecimiento de la competitividad venezolana depende, en gran medida, de una simplificación de procesos que permita a las empresas locales integrarse de manera eficiente en la cadena de suministro regional.
Obstáculos críticos para el desarrollo del sector exportador
Uno de los puntos más sensibles identificados es la dificultad en el acceso al crédito productivo. Sin un flujo de financiamiento constante y accesible, las industrias enfrentan techos operativos que limitan su capacidad de respuesta ante la demanda externa. La brecha entre lo que Venezuela ofrece y lo que el mercado colombiano requiere continuará expandiéndose si no se priorizan sectores estratégicos. Industrias como la de alimentos, consumo masivo y medicamentos poseen un alto potencial de valor agregado, pero su éxito depende de la modernización tecnológica y de una estrategia de inteligencia comercial agresiva.
Desafíos regulatorios y certificaciones sanitarias ante el Invima
Para que los productos venezolanos ganen terreno en Colombia, es imperativo avanzar en la armonización de estándares de calidad. Actualmente, muchas empresas encuentran un cuello de botella en la obtención de certificaciones sanitarias ante el Invima. Este paso es fundamental no solo para el cumplimiento legal, sino para garantizar la confianza del consumidor colombiano. La estandarización de procesos y el apoyo técnico para el cumplimiento de estas normas son requisitos sine qua non para equilibrar una balanza comercial que, históricamente, ha favorecido a la producción colombiana.
Visión estratégica y recuperación del terreno comercial
En conclusión, el documento subraya que la relación entre ambas naciones es estratégica por naturaleza, beneficiándose de patrones de consumo similares y una conectividad envidiable. Sin embargo, el crecimiento del 4,8 % debe ser visto como un punto de partida y no como una meta final. Venezuela necesita desarrollar con urgencia herramientas de inteligencia comercial que le permitan descifrar las tendencias del mercado vecino. Solo mediante el fortalecimiento del aparato productivo y la superación de las barreras financieras se podrá transformar este intercambio en una relación de beneficio mutuo y sostenibilidad a largo plazo.
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