
El suministro hacia refinerías estadounidenses superó los 280.000 barriles diarios en febrero, impulsado por la tensión en el Medio Oriente y la reactivación de rutas logísticas autorizadas.
En un giro estratégico para el mercado energético del hemisferio occidental, las importaciones de petróleo venezolano hacia Estados Unidos registraron un repunte histórico durante el mes de febrero. Según datos de la firma de inteligencia Kpler y reportes de The Wall Street Journal, el flujo de crudo alcanzó niveles no vistos en más de un año, consolidando a Venezuela como un actor clave para la seguridad energética estadounidense en un contexto global volátil.
Un salvavidas para las refinerías del Golfo
Más de dos docenas de buques petroleros completaron la ruta desde las terminales venezolanas hacia la Costa del Golfo de EE. UU., transportando un promedio superior a los 280.000 barriles diarios. Este incremento responde a la necesidad técnica de las refinerías estadounidenses, diseñadas específicamente para procesar crudos pesados y viscosos.
A diferencia del crudo ligero producido internamente en EE. UU., el petróleo venezolano ofrece:
Mejores márgenes de refinación para instalaciones de alta complejidad.
Costos competitivos frente a suministros tradicionales.
Cercanía logística en comparación con proveedores de Oriente Medio.
Geopolítica y el factor «Medio Oriente»
El resurgimiento de este flujo comercial coincide con la escalada de tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán. El temor a interrupciones en puntos neurálgicos como el Estrecho de Ormuz ha empujado a los compradores estadounidenses a diversificar sus fuentes, priorizando la estabilidad del suministro latinoamericano sobre rutas transoceánicas en riesgo.
Este movimiento no solo altera la balanza con proveedores como Canadá y México, sino que ocurre tras la reorganización de la logística de exportación. Luego de las medidas de la administración de Donald Trump que paralizaron la llamada «flota en la sombra», la participación de casas comerciales autorizadas ha permitido una normalización del flujo hacia puertos norteamericanos.
Contraste en las exportaciones globales
Pese al éxito en el mercado estadounidense, el panorama general de las exportaciones venezolanas muestra matices. En febrero, las ventas externas totales de la nación sudamericana cayeron un 6,5 %. Esta baja se atribuye principalmente a la drástica reducción de envíos hacia Asia, particularmente a China, mercado que durante años fue el destino casi exclusivo del crudo venezolano ante las restricciones previas en Occidente.
Expertos del sector coinciden en que la consolidación de esta ruta hacia EE. UU. podría actuar como un amortiguador para los precios internacionales del combustible, ofreciendo un alivio necesario ante la incertidumbre geopolítica que domina el inicio de 2026.
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