
En un movimiento que marca el fin de casi dos décadas de aislamiento financiero, las juntas ejecutivas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial mantuvieron reuniones de emergencia la semana pasada para analizar el futuro económico de Venezuela. Según reportes obtenidos por Bloomberg, estos encuentros —que no figuraban en la agenda pública— responden a la urgente necesidad de diseñar un plan de asistencia tras los recientes cambios políticos en Caracas.
Un giro estratégico en Washington
Las discusiones se producen en un contexto de máxima relevancia diplomática: el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, tiene previsto reunirse esta semana con los directores de ambos organismos. El objetivo es coordinar el reingreso de Venezuela al sistema crediticio global, del cual fue apartada progresivamente desde 2004 bajo el mandato de Hugo Chávez y, más recientemente, por la falta de transparencia del gobierno de Nicolás Maduro hasta su captura el pasado 3 de enero.
Puntos clave de las reuniones:
Diagnóstico Económico: Los organismos se centraron en la evolución reciente de la economía venezolana, enfrentando el desafío de la severa escasez de datos oficiales que ha persistido por años.
Activos Congelados: El Tesoro estadounidense estima que Venezuela podría acceder a unos 5.000 millones de dólares en Derechos Especiales de Giro (DEG), activos que el país tiene asignados en el FMI pero cuyo acceso está bloqueado hasta que se consolide el reconocimiento internacional del nuevo gobierno.
Participación Regional: El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) también se sumó a estas sesiones informativas, evaluando el impacto de la crisis venezolana en la estabilidad de América Latina.
El reto del «Artículo IV» y la transparencia
Venezuela no permite una revisión anual estándar de sus cuentas —la consulta del Artículo IV— desde hace más de 20 años. En 2018, el FMI llegó incluso a emitir una declaración de censura contra el país por el ocultamiento de indicadores macroeconómicos.
Ahora, con la posibilidad de convertir los DEG en divisas (dólares, euros o yuanes), el país se encuentra ante una oportunidad inédita para inyectar liquidez y reactivar su industria. Sin embargo, los portavoces de las instituciones en Washington han mantenido una postura de cautela, limitándose a calificar estos encuentros como «relacionamiento de rutina» sobre asuntos de países miembros.
Hacia un nuevo consenso internacional
La comunidad financiera internacional espera que estas reuniones informales sean el preludio de un anuncio oficial sobre un paquete de rescate multimillonario. La reactivación del flujo de capitales dependerá, en última instancia, de la capacidad de Caracas para restablecer la confianza técnica y permitir que los expertos de Washington auditen la realidad financiera de la nación tras años de opacidad.
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