
La cúpula empresarial del estado Zulia advierte que la inestabilidad del Sistema Eléctrico Nacional y el suministro irregular de combustible impiden el crecimiento económico regional.
La situación económica en el estado Zulia atraviesa uno de sus momentos más críticos en los últimos años. Fedecámaras Zulia, a través de sus representantes sectoriales, ha manifestado una profunda preocupación ante el recrudecimiento de las fallas en el servicio eléctrico y la persistente escasez de diésel. Estos dos factores, lejos de ser problemas aislados, se han convertido en un ancla que frena en seco la recuperación de la industria petrolera y la capacidad de producción de alimentos en la entidad, afectando directamente la seguridad alimentaria y el empleo.
Impacto en la cuenca petrolera y refinación
El estado Zulia, históricamente el corazón energético de Venezuela, sufre hoy las consecuencias de una infraestructura eléctrica debilitada. La producción de crudo en los campos de la Costa Oriental del Lago y el sur del Lago de Maracaibo depende de un flujo constante de energía para los sistemas de bombeo y levantamiento artificial. Sin electricidad estable, los pozos quedan inactivos, generando pérdidas millonarias y retrasando los planes de reactivación que el sector privado y público han intentado implementar.
Además, la falta de diésel complica la logística interna de las plantas. El combustible es indispensable para el funcionamiento de los generadores industriales que muchas empresas instalaron como medida de emergencia, pero que ahora no pueden operar por la falta de suministro regular. Esta paradoja energética mantiene a la industria en un ciclo de inactividad forzada.
El sector agropecuario al borde del colapso
La producción de alimentos es quizás el área más vulnerable ante esta crisis. Los productores agropecuarios del Zulia han denunciado que la escasez de diésel impide el uso de maquinaria agrícola necesaria para la siembra y la cosecha. Sin combustible, los tractores se detienen y el transporte de productos desde las unidades de producción hasta los centros de consumo se vuelve una misión imposible, encareciendo los costos y provocando la pérdida de cosechas enteras.
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