
El economista Asdrúbal Oliveros señala que la falta de transparencia fiscal en el reciente acuerdo energético y los colapsos de los servicios públicos condicionan la recuperación económica del país hacia 2027.
La falta de detalles sobre los aspectos fiscales y los lapsos de ejecución del reciente acuerdo energético entre Venezuela y Estados Unidos genera incertidumbre en los mercados financieros. El economista Asdrúbal Oliveros advirtió que la opacidad del documento obliga a los analistas a trabajar sobre proyecciones hipotéticas. Sin reglas claras sobre el régimen tributario aplicable a las operaciones, resulta complejo determinar el impacto real que estos flujos de capital tendrán sobre las arcas públicas a corto y mediano plazo.
Restricciones operativas por el colapso del sistema eléctrico nacional
A pesar de las limitaciones normativas, la actividad en los campos de extracción muestra señales de reactivación. Las estimaciones actuales prevén un incremento de la producción superior a los 280.000 barriles diarios durante el presente ejercicio. Sin embargo, este impulso inicial enfrentará techos operativos severos si no se resuelven las fallas estructurales del país. Los efectos más significativos de este repunte sobre la economía general no se percibirán de manera inmediata, sino que se diferirán hasta el período comprendido entre 2027 y 2028.
El principal factor que frena una expansión acelerada de la industria es el deterioro del sistema eléctrico. Este colapso actúa como lo que la teoría económica define como una restricción de oferta o un cuello de botella estructural. La imposibilidad de garantizar un suministro de energía constante y confiable paraliza los procesos industriales auxiliares, incrementa los costos logísticos y limita la capacidad técnica para procesar y transportar el hidrocarburo de manera eficiente.
Necesidad de auditoría independiente ante la opacidad del endeudamiento
El segundo elemento crítico para la viabilidad financiera del país radica en el manejo del endeudamiento público. Oliveros calcula que la deuda externa venezolana oscila entre los 150.000 y los 180.000 millones de dólares. La discrepancia entre los datos que manejan las firmas privadas y los organismos multilaterales evidencia un caos contable que exige la realización de una auditoría independiente. Sin una revisión rigurosa e imparcial de los acreedores y montos pendientes, resultará imposible reestructurar los pasivos de la república.
Exigencia de rendición de cuentas sobre los nuevos flujos financieros
La sostenibilidad del modelo energético requiere una política estricta de transparencia en la administración de los recursos generados por la venta de hidrocarburos. El especialista enfatizó que la opinión pública y el sector privado deben conocer con precisión la magnitud total del convenio, así como los mecanismos institucionales que se emplearán para distribuir esos ingresos. La asignación eficiente de estos fondos hacia la reconstrucción de infraestructura básica determinará si el convenio petrolero se traduce en desarrollo o en un alivio temporal.
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