
El economista Jesús Palacios anticipa un cambio estructural en la economía venezolana impulsado por la flexibilización de licencias petroleras, la reactivación industrial y una inflación moderada, marcando el fin de un ciclo de crecimiento desigual.
Un giro hacia la expansión sectorial
El economista Jesús Palacios pronosticó un cambio significativo en la dinámica económica del país para el año 2026. Según el experto, tras un periodo caracterizado por un crecimiento modesto y concentrado principalmente en el comercio y los servicios básicos, el panorama actual apunta hacia una expansión mucho más robusta y diversificada en sectores estratégicos para la nación.
Este optimismo se sustenta en una mejora de las condiciones macroeconómicas que permitiría superar la volatilidad de años anteriores. Palacios enfatiza que la clave de este proceso radica en la apertura de nuevas oportunidades que no se habían manifestado con tal claridad en el último lustro.
El impacto de las licencias y el flujo de divisas
Uno de los pilares de esta proyección es el notable incremento en el flujo de divisas. Palacios destacó que los ingresos en moneda extranjera podrían aumentar entre un 70 % y un 80 %, gracias a los avances en materia legislativa y la emisión de nuevas licencias internacionales.
En este contexto, la licencia 47 juega un papel fundamental, ya que facilita el manejo de diluyentes necesarios para el crudo local. Este factor es determinante para elevar la producción petrolera, creando un escenario operativo superior al registrado en los últimos cuatro o cinco años, lo que garantiza una mayor estabilidad en el flujo de caja del Estado y del sector privado.
Estabilidad de precios y crecimiento de dos dígitos
El experto proyectó que Venezuela entrará en una fase de crecimiento económico de dos dígitos para 2026. A diferencia de ciclos anteriores, este avance vendría acompañado de una inflación moderada situada en el rango de los tres dígitos.
Si bien la cifra de inflación sigue siendo un reto, representa una mejora sustancial frente a estimaciones privadas que años atrás rozaban el 500 %. Esta desaceleración en el ritmo de aumento de precios favorecería directamente la estabilidad del mercado y, progresivamente, el poder de compra de los ciudadanos, permitiendo una planificación financiera más previsible para las empresas.
Reactivación de la industria y el sector financiero
Entre los sectores con mayor potencial de recuperación, Palacios señaló que la construcción y la manufactura local están listos para un repunte. Específicamente, mencionó que la producción de calzado y vestido, áreas que han estado profundamente deprimidas, podrían experimentar una revitalización necesaria para el consumo interno.
Asimismo, el sector financiero muestra señales de mayor profundidad. Palacios resaltó como un paso positivo que los bancos hayan retomado los mecanismos de subastas en el mercado cambiario, lo que podría derivar en un incremento de los instrumentos bancarios disponibles. El economista concluyó que estos cambios estructurales transformarán el panorama nacional, fomentando una producción sostenible y diversificada a mediano plazo.
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