
Las multinacionales energéticas firman acuerdos clave para explotar yacimientos gasíferos en la plataforma deltana y el campo Dragón, posicionando a la nación sudamericana como un proveedor estratégico frente a la crisis de suministro en el continente europeo.
Retorno estratégico de las multinacionales petroleras
El panorama energético internacional registra un giro significativo tras la firma de nuevos memorandos de entendimiento entre el gobierno de Venezuela y las corporaciones British Petroleum y Shell. Según reporta el diario internacional The Daily Journal, estas alianzas buscan reactivar la producción en campos gasíferos marinos que permanecieron paralizados durante años debido a la inestabilidad política y el régimen de sanciones.
La reactivación de estos activos no solo representa un salvavidas financiero para el sector hidrocarburos venezolano, sino también una alternativa comercial viable para las naciones de Europa. Los compradores europeos continúan en la búsqueda activa de fuentes diversificadas de gas natural licuado para garantizar su seguridad energética a largo plazo, tras las drásticas rupturas en las cadenas de suministro tradicionales del viejo continente.
Desarrollo de infraestructuras en el Caribe
El núcleo de la estrategia radica en la posición geográfica de los yacimientos, ubicados en la frontera marítima con Trinidad y Tobago. La empresa BP lidera los esfuerzos en el campo transfronterizo Cocuina-Manakin, un área de la plataforma deltana que alberga reservas estimadas en un billón de pies cúbicos de gas natural. Al mismo tiempo, se exploran oportunidades conjuntas en el bloque Loran, un sistema masivo que comparte límites con las aguas trinitenses.
Por su parte, Shell acelera las negociaciones para consolidar el proyecto Dragón y el desarrollo de tres campos adicionales que componen el proyecto Mariscal Sucre. La meta corporativa es conectar estos pozos submarinos con la infraestructura existente de licuefacción en la planta Atlantic LNG en Trinidad. Esta interconexión regional permitirá procesar el recurso venezolano de manera rápida y económica, evitando la necesidad de construir costosas plantas de procesamiento desde cero.
Incentivos legales y marco comercial
Este masivo despliegue de capital privado se produce inmediatamente después de una profunda reforma a la ley orgánica de hidrocarburos en Venezuela. Las nuevas condiciones fiscales reducen las responsabilidades impositivas del sector privado y otorgan una autonomía operativa sustancial a las empresas extranjeras en el manejo y venta del recurso. El nuevo marco legal busca generar la confianza necesaria para atraer inversiones de gran escala en un entorno de alta volatilidad.
A pesar de los desafíos logísticos, los ministerios de energía proyectan que el flujo comercial hacia los mercados internacionales comience a materializarse de forma sostenida entre los años 2027 y 2031. Con el respaldo técnico de los gigantes energéticos globales y la infraestructura del Caribe, el gas venezolano se posiciona firmemente para competir en el mercado de la cuenca del Atlántico, transformando la matriz económica de la región.
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